Espanol > Trastornos y Tratamientos > Guía de Trastornos de la A a la Z > Trastornos de la Alimentación > Acerca de Los Trastornos de la Alimentación

Acerca de Los Trastornos de la Alimentación

by Anita Gurian, Ph.D. y Robin F. Goodman, Ph.D.

Introducción

El término general trastorno de la alimentación se refiere a una variedad de trastornos, que incluyen anorexia nerviosa, bulimia nerviosa y trastorno alimentario de ingesta compulsiva. La característica común de todos ellos es la conducta alimentaria anormal, a menudo acompañada por una imagen distorsionada del cuerpo. La anorexia nerviosa se diagnostica cuando la restricción de alimentos de un joven produce una disminución del peso del 15% por debajo del parámetro normal. La bulimia nerviosa y la ingesta compulsiva se caracterizan por intentos de atiborrarse de comida y/o por librarse de la comida ya consumida. Más recientemente, se han relacionado las sustancias neuroquímicas con la causa de los trastornos de alimentación. La forma más común de tratamiento es una combinación de medicamentos, terapia conductual cognitiva, tratamiento individual y tratamiento familiar.

Historias de la vida real

Para Janine, de 15 años, todo comenzó con la idea de bajar de peso antes de la fiesta de graduación de su escuela y de lucir tan bien como las chicas más populares de la escuela. Solo tomaba café en el desayuno, comía un huevo duro y una manzana de almuerzo, y luego lechuga y requesón de cena. Este sistema funcionó tan bien que continuó todo el verano hasta que una noche se desmayó mientras paseaba al perro.

Cuando Betsey, de 17 años, se enteró de que su mejor amiga seguía comiendo papas fritas y dos tazones de helado todos los días de almuerzo sin aumentar de peso, decidió que también probaría vomitar después de comer.

Janine tiene anorexia nerviosa y Betsey tiene bulimia nerviosa.

¿Cuáles son los síntomas?

El término que comprende los "trastornos de la alimentación" se refiere a una alimentación desordenada, que posiblemente incluye una compulsión por el ejercicio físico, la restricción de alimentos, los vómitos después de las comidas y la atención puesta en comer pero no en disfrutar de los alimentos. Los jóvenes con este trastorno a menudo tienen una imagen distorsionada de sí mismos y de su cuerpo. No solo están disconformes con su aspecto sino que los trastornos de alimentación no saludables pueden provocar graves problemas de salud.

Los trastornos de la alimentación tienen más posibilidades de iniciarse durante la pubertad cuando los adolescentes se enfrentan a los cambios corporales y al mismo tiempo a nuevas presiones académicas y sociales. Los trastornos de la alimentación también ocurren cuando un adolescente abandona su hogar por primera vez. El control de la comida puede parecer un buen antídoto para el estrés o la soledad, pero realmente no cambia el sentimiento de insatisfacción.

Hay tres tipos de trastornos de alimentación:

La anorexia nerviosa, o dejarse morir de hambre, se diagnostica cuando una persona pesa un 15% menos de lo previsto según las tablas de crecimiento. Los jóvenes también tienen temor de aumentar de peso, tienen una imagen irreal de su cuerpo y, en las mujeres, probablemente se presenta una pérdida o interrupción de la menstruación.

La bulimia nerviosa, o atiborrarse de comida y luego purgarse, no se caracteriza por una pérdida específica de peso sino por comer grandes cantidades de comida seguido por conductas para eliminarla, como vomitar, usar laxantes o hacer ejercicio físico en exceso. Esta conducta debe ocurrir por lo menos dos veces por semana durante tres meses.

El trastorno alimentario de ingesta compulsiva, o episodios recurrentes de atiborrarse de comida, seguido de períodos de culpa y repugnancia, ocurre sin la conducta de purga.

¿Quiénes son más propensos a tener trastornos de la alimentación?

Alrededor del 3 al 5% de las adolescentes puede tener un trastorno de la alimentación. Otros dos tercios pueden estar a dieta aunque su peso sea normal. Sin embargo, no son las únicas que corren riesgos. Incluso los niños de 9 años ahora ya se preocupan por lo que comen. Si bien el 90% de los jóvenes diagnosticados con anorexia nerviosa son mujeres, los varones ahora conforman del 5 al 10% de los pacientes con anorexia nerviosa y bulimia nerviosa, y aproximadamente el 4% de todos los pacientes con trastorno alimentario de ingesta compulsiva.

Los niños y los adolescentes con diagnóstico de anorexia tienen una probabilidad del 5 al 7% de morir en los siguientes diez años, y aquellos con bulimia pueden morir a los cinco años desde el comienzo de su enfermedad o pueden suicidarse. Sin embargo, si se trata, una persona con un trastorno de la alimentación tiene un 70% de posibilidades de recuperarse completamente.

¿Por qué sucede esto?

No existe evidencia concluyente de que la mala crianza ni las experiencias negativas con la alimentación sean las únicas causas del trastorno. En cambio, hay una variedad de factores de riesgo: psicológicos, familiares y socioculturales. Los jóvenes que desarrollan anorexia probablemente vienen de familias con antecedentes de problemas de peso, enfermedades físicas, depresión y alcoholismo. Para una persona con anorexia, el consumo restringido de calorías puede estar acompañado por una sensación similar a la inducida por la liberación de opioides, una sustancia química cerebral. Los jóvenes que desarrollan bulimia probablemente tienen un familiar cercano con ese trastorno, lo que sugiere una predisposición o causa bioquímica. La serotonina neuroquímica se ha relacionado en el diagnóstico de bulimia. Si bien un factor genético puede predisponer a un joven a desarrollar un trastorno de la alimentación, otros factores pueden provocar o intensificar el problema, como depresión, presión de los pares o compañeros, imágenes irreales de los medios de comunicación, abuso, padres que critican demasiado o que rechazan a sus hijos o el comer alimentos para mostrar amor.

¿Cómo se trata?

Identificación del problema.Infortunadamente, no se reconoce de inmediato a una persona con un trastorno de alimentación y es posible que se la alabe por su aspecto. De este modo, puede pensar que está bien y que no necesita ayuda. Por ello es más necesario buscar la opinión de un adulto realista. Cuando los amigos saben un secreto sobre un trastorno de la alimentación, deben contárselo a alguien. Los atletas y sus padres deben estar alerta con los entrenadores que hacen demasiado hincapié en la cuestión del peso corporal y el rendimiento a expensas de la buena salud.

Medicamentos. Pueden ayudar a aliviar los síntomas o la depresión, la ansiedad o los síntomas de compulsión obsesiva que acompañan su estado.

Tratamiento de múltiples enfoques. Puede implicar la terapia cognitiva individual que enseña al adolescente a tener una imagen corporal más realista, junto con asesoramiento para que la familia mejore la comunicación y la expresión de los sentimientos y el apoyo. Las terapias interpersonales y grupales también son componentes necesarios del tratamiento. La meta más importante es que el joven acepte su aspecto y aprenda estrategias para comer saludablemente y sentirse exitoso en áreas de la vida que no tienen que ver con la comida.

Preguntas y respuestas

¿Cómo sé si mi hijo tiene un trastorno de la alimentación?

Es posible que no se dé cuenta de inmediato. Es común que los jóvenes escondan su pérdida de peso usando ropa holgada o adoptando conductas para ocultar el trastorno. Preocúpese si su hijo se queja de estar gordo, si evita las comidas o inventa excusas para un cambio marcado de peso.

Mi hijo pasa mucho tiempo en el baño después de las comidas. ¿Debo preocuparme?

Es verdad que muchos jóvenes, especialmente los adolescentes, pasan mucho tiempo en el baño analizando y arreglando su aspecto. Sin embargo, el niño con un trastorno de la alimentación puede ir al baño después de las comidas para purgarse (un término usado para describir el vómito) o tomar laxantes para librarse de los alimentos.

¿Debo obligar a mi hijo a comer?

Nunca es recomendable forzar a alguien a hacer algo. Un trastorno de la alimentación es un problema grave, pero presionar a un niño para que coma no modificará su conducta, su forma de pensar ni la imagen que tiene de sí mismo. Obligarlo puede producir más tensión y culpa, situaciones estresantes que pueden intensificar el problema. Es sumamente importante evitar las luchas de poder y el dramatismo en torno a la comida.

¿No hay un medicamento que pueda ayudar?

No existe una solución rápida para una persona con un trastorno de alimentación. Existe evidencia que sugiere que los medicamentos pueden ser sumamente útiles, debido a un posible desequilibrio neuroquímico en el cerebro o para la depresión secundaria que acompaña la enfermedad.

¿Cómo educo a un niño con un trastorno de la alimentación?

La paciencia es fundamental. Si bien es aterrador ver a un niño comprometido físicamente, la intervención se debe planificar cuidadosamente, a veces con supervisión médica. El tratamiento puede involucrar al niño y a su familia durante un período de tiempo. Incluso cuando el peso de su hijo vuelva a ser normal, lleva tiempo establecer los nuevos comportamientos más saludables y la imagen propia más realista.

¿Por qué los trastornos de la alimentación generalmente afectan a los adolescentes?

La adolescencia, además de los problemas familiares y psicológicos individuales, presenta un estrés especial. Entrar a la adolescencia es un rito de paso a otra etapa más compleja que antes. Los adolescentes tienen que acostumbrarse a cambios en el cuerpo y en la vida, como entrar a la escuela secundaria, comenzar con las relaciones sexuales y separarse psicológicamente de los padres.

Sobre los autores

La Dra. Robin F. Goodman es psicóloga clínica y está realizando su especialización en temas relacionados con el duelo.