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Acerca de Los Trastornos Depresivos

by Anita Gurian, Ph.D. y Robin F. Goodman, Ph.D.

Introducción

Los niños pueden recibir un diagnóstico de depresión aunque no necesariamente tienen los mismos signos y síntomas que los adultos. Un niño deprimido puede estar triste y tener los síntomas característicos de los adultos de desconsuelo, desesperanza y desprecio propio. Sin embargo, los niños deprimidos a menudo son irritables, imposibles de complacer, tienen mal humor y oscilan de la tristeza profunda a la ira repentina. La depresión probablemente se deba más a una predisposición hereditaria a tener un desequilibrio químico en el cerebro. Los tratamientos efectivos incluyen medicamentos y terapia conductual cognitiva.

Historias de la vida real

Alex, de 10 años de edad, vive con su madre y su abuela. Sus padres se separaron cuando tenía seis años. El maestro de Alex comunica que está en peligro de reprobar, que está distraído, a menudo se queda mirando fijo por la ventana y casi nunca termina su trabajo. Alex dice que los demás niños de la clase son mucho más inteligentes que él. Rara vez concurre a las reuniones de los niños exploradores o juega béisbol, que antes le gustaba. Cuando llega a casa todas las tardes, mira televisión y come todas las galletitas que encuentra. Generalmente llama a su madre por teléfono para verificar que esté bien y luego se va a dormir hasta que su madre regresa a casa. "No tengo ningún motivo para quedarme levantado porque nada bueno sucederá", dice.

Cheryl normalmente iba a la escuela y a su trabajo de medio tiempo y luego volvía a casa y jugaba con los gatos en lugar de salir con sus dos mejores amigas, como solía hacerlo. Mirando al pasado, su madre se dio cuenta de que Cheryl no había ido al cine ni de compras durante el último mes y que parecía haber bajado de peso. Entonces su madre encontró un frasco de pastillas para dormir en el tocador de Cheryl.

Tanto a Alex como a Cheryl se les diagnosticó depresión.

¿Cuáles son los síntomas?

Todos los niños se sienten tristes a veces. Sin embargo, la tristeza en algunos niños supera lo que se considera normal. En general, para que un niño sea diagnosticado con trastorno depresivo mayor deberá haber manifestado síntomas depresivos en forma constante durante por lo menos dos semanas en un grado tal que interfiera con su vida. De acuerdo con el Manual Estadístico y Diagnóstico de los Trastornos Mentales- IV, los niños también deben haber tenido por lo menos cinco de los siguientes síntomas.

  • Estado de ánimo depresivo o irritable
  • Dificultad para concentrarse
  • Irritabilidad e ira
  • Cansancio
  • Sentimiento de menosprecio propio
  • Problemas para dormir
  • Problemas de apetito
  • Retraimiento social
  • Intranquilidad o aletargamiento
  • Disminución del interés o del placer en las actividades
  • Pensamientos de muerte

Hay dos tipos básicos de depresión: depresión mayor, que dura por lo menos dos semanas, y la más leve pero crónica, el trastorno distímico,en el cual el temperamento o la personalidad del niño parece estar caracterizado por un estado de ánimo depresivo de larga duración que se mantiene durante un año o más.

Los niños con depresión mayor, de hecho pueden estar bastante animados en ocasiones, pero cuando están desanimados, están muy deprimidos. Los niños deprimidos pueden tener problemas para prestar atención, se sienten cansados, enojados, lloran, se quedan en su habitación, dejan de participar en sus actividades favoritas, piensan en la muerte o hacen cosas riesgosas y no saben por qué. Los adolescentes a menudo manifiestan síntomas de tristeza dramática más similar a la que se encuentra en adultos.

Algunos niños no se dan cuenta de que están deprimidos. Pueden sufrir estrés en la escuela, estar alterados por algo que pasó con sus amigos, dormir o comer más de lo habitual o simplemente quieren estar solos porque no se divierten cuando salen. A menudo todo les aburre. Los niños que están deprimidos simplemente no pueden "animarse" y no es que sean débiles.

Los niños y los adolescentes que corren más riesgo son los que tienen dificultad para ver una solución a los problemas. A veces sienten que suicidarse es la única forma de detener el dolor. Los niños y los adolescentes que hablan sobre suicidio o muerte deben ser tenidos en cuenta seriamente; no necesariamente buscan llamar la atención. Cuando un niño habla de suicidio, se debe consultar a un profesional. Al igual que con la mayoría de los problemas, los padres y los profesionales se preocupan por la duración, la frecuencia y la intensidad.

¿Quiénes son más propensos a tener depresión?

Cualquier niño a cualquier edad puede sufrir depresión. Incluso los niños de 2 y 3 años pueden estar deprimidos. De 1 a 2% de los niños de entre 5 y 11 años reciben un diagnóstico de depresión, y ese porcentaje asciende al 8% para los niños de entre 12 y 18 años. Aunque se ven afectados niños y niñas de edad escolar en cantidades similares, las adolescentes son más propensas a sufrir depresión. La depresión puede coexistir con una variedad de otros trastornos. Por ejemplo, más del 50% de los niños con diagnóstico de trastorno depresivo mayor también tienen un trastorno de ansiedad.

¿Por qué sucede esto?

Nadie sabe con certeza por qué algunos niños se deprimen mientras otros sólo se ponen un poco tristes y siguen adelante. Si bien los sucesos externos pueden afectar el estado de ánimo del niño, probablemente existía una vulnerabilidad fisiológica preexistente que provocó la reacción depresiva. Más probablemente la reacción depresiva sea el resultado de un desequilibrio químico en el cerebro que posiblemente sea hereditario. Las sustancias químicas involucradas en la depresión son los neurotransmisores que regulan el estado de ánimo y las endorfinas que son responsables de la producción de estados de ánimo positivos. Las investigaciones han demostrado invariablemente que la depresión se transmite en las familias. Los niños cuyos padres tienen depresión tienen una posibilidad mayor al 50% de deprimirse. Pero sin importar cómo se origina, los diferentes tipos de estrés de la vida pueden provocar depresión o dificultar su control.

¿Cómo se trata?

Es sumamente importante buscar ayuda. Mantener sentimientos profundos de tristeza, desconsuelo, soledad y dolor interior puede agravar las cosas. Los problemas se degeneran y dificultan aún más el tratamiento. La depresión se trata de muchas formas y, de hecho, es una de las enfermedades mentales que se trata más fácilmente y con más éxito.

Obtener el diagnóstico correctoEl diagnóstico es un diagnóstico clínico basado en la información provista por los padres y otras personas que conocen bien al niño, y en información obtenida directamente del niño sobre sus pensamientos y sentimientos más las observaciones físicas del niño.

PsicofarmacologíaLos estudios demuestran que los medicamentos son útiles para los niños y adolescentes con depresión.

Terapia cognitivaLa terapia con el niño o con toda la familia también puede ser eficaz, sola o en combinación con medicamentos. En la terapia conductual cognitiva, los niños aprenden que todos pueden sentirse tristes, aprenden cómo controlar las situaciones posiblemente perturbadoras, cómo contrarrestar los pensamientos negativos y nuevas formas de controlar la tristeza.

Preguntas y respuestas

¿Cómo puede deprimirse mi hijo si anda de aquí para allá y se ve como si la pasara bien?

La depresión en los niños tiene un aspecto diferente que en los adultos. Es raro que los niños pequeños luzcan deprimidos o tristes durante períodos largos de tiempo. El niño deprimido es más propenso a estar irritable, a quejarse de que está aburrido y es difícil de complacer.

Mi hijo dice "me quiero morir". ¿Es normal?

Existe un motivo para estar preocupado si su hijo hace este tipo de afirmación. Los padres deben tomárselo en serio y se justifica una evaluación profesional. Esto no significa necesariamente que el niño sea suicida. Sin embargo, si está profundamente deprimido, se lo puede ayudar con medicamentos o con otras formas de tratamiento. Los padres también deben saber que no todos los niños suicidas expresan sus pensamientos verbalmente. El retraimiento, el aislamiento, el mal humor o el disgusto ante ciertos acontecimientos también puede ser una alerta roja.

¿De dónde proviene la depresión de mi hijo? Nadie en mi familia está deprimido.

No sabemos si hay un único motivo por el que los niños se deprimen. Para algunos niños, la depresión parece ser una respuesta biológica que no está bajo su control. Sabemos que la depresión no se origina en niños malcriados o consentidos.

¿Los medicamentos harán que mi hijo se sienta "drogado" o cambiarán su personalidad?

No. Tomar medicamentos para la depresión se puede comparar con tomar medicamentos para un dolor de cabeza muy fuerte. Un dolor de cabeza lo puede hacer sentir irritable, distraído e incapaz de disfrutar o concentrarse en actividades. Un dolor de cabeza le hace más difícil hacer sus actividades diarias. Los medicamentos no cambian su forma de ser sino que le quitan el dolor de cabeza para que pueda volver a ser usted mismo. En forma similar, los medicamentos para la depresión permiten que el niño vuelva a ser él mismo y a realizar y disfrutar sus actividades.

¿Cuánto tiempo tiene que tomar el niño los medicamentos?

Una vez que se haya determinado el medicamento y la dosis apropiada y el niño se sienta bien, por lo general se recomienda continuar en ese nivel durante un año. En ese momento, puede ser importante comenzar un programa para disminuir y retirar los medicamentos. A veces, si la depresión es episódica, lo único que hace falta es un tratamiento corto de medicamentos para ayudar al niño a superar una época de depresión.

¿Hay algo más que ayude a eliminar la depresión aparte de los medicamentos?

Hasta ahora no existe evidencia clara sobre si los medicamentos o la terapia conductual son más efectivos para tratar a los niños con depresión. Pueden ser igual de efectivos, y los padres, el niño y el profesional pueden elegir uno o ambos. Sin embargo, si un niño es suicida o tiene dificultades al realizar las funciones diarias básicas, se deben tener en cuenta los medicamentos. Para la mayoría de los niños, en muchos casos, los medicamentos solos no son suficientes. Un entorno receptivo, comprensivo y afectuoso también es un medicamento necesario.

Sobre los autores

La Dra. Robin F. Goodman es psicóloga clínica y está realizando su especialización en temas relacionados con el duelo.