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Acerca de Los Trastornos Relacionados con el Consumo de Sustancias Adictivas

by Anita Gurian, Ph.D., Virgina Hooper y Robin F. Goodman, Ph.D.

Introducción

La adolescencia es una época de aventura y experimentos. Muchos adolescentes prueban el alcohol o las drogas por lo menos una vez. La mayoría no desarrolla un problema. Sin embargo, no todos los niños y adolescentes escapan tan fácilmente del peligro. En cambio, se encuentran en riesgo de desarrollar problemas graves como consecuencia de sus experimentos juveniles. Estos problemas se denominan trastornos de consumo de sustancias adictivas. Resulta importante saber que el “uso recreativo”, como consumir una sustancia una o dos veces, no constituye un trastorno de consumo de sustancias adictivas. Para calificar como trastorno de consumo de sustancias adictivas, los efectos del alcohol o las drogas deben provocar un impacto grave y negativo en la vida del adolescente. Las investigaciones y encuestas revelaron una gran cantidad de información sobre niños y adolescentes, y sobre el consumo de sustancias adictivas. Existe mucha evidencia de que el abuso de sustancias adictivas deteriora el proceso normal del desarrollo del adolescente. Diversos resultados negativos, que incluyen el consumo de drogas muy peligrosas posteriormente en la vida, problemas académicos y falta de juicio, se relacionan con trastornos de consumo de sustancias adictivas. El abuso de sustancias adictivas es el indicador más fuerte que predice accidentes automovilísticos, homicidios, suicidios, exposición al VIH y otras afecciones médicas y de la salud mental. Los adolescentes que consumen abusivamente sustancias adictivas a menudo sufren otros trastornos no tratados, como depresión, trastorno de hiperactividad o déficit de la atención (ADHD) o ansiedad, que incrementan su vulnerabilidad. ¿Qué se puede hacer para evitar estos problemas? Una educación temprana sobre las drogas, una comunicación abierta, modelos de roles positivos y un reconocimiento oportuno constituyen una buena forma de comenzar.

Historias de la vida real

Erica, de 13 años, formaba parte de un grupo de niñas que habían ido juntas a la escuela primaria. Cuando ingresaron a una escuela secundaria nueva, comenzaron a salir con chicos nuevos y a organizar fiestas en las casas de cada una de ellas. Cuando los padres no estaban, a menudo atacaban los muebles que tenían bebidas alcohólicas. Erica siempre fue un poco tímida y, dado que le entusiasmaba la idea de ser considerada parte del grupo, sentía que beber la ayudaba a desinhibirse. “Soy más popular y bailo muy mal. La gente de mi edad sigue al grupo para no quedarse afuera”, dijo Erica. Cuando tenía 15 años, los profesores de Erica observaron que en algunos momentos asistía ebria a la escuela.

Greg, de 15 años, era un excelente jugador de béisbol y experimentaba episodios de ansiedad, particularmente antes de un partido. Probó la cocaína en una fiesta “solo por diversión, para ver qué era lo que se sentía”. Su desempeño académico decayó y comenzó a faltar a clase. Si bien insistía en que consumía cocaína solamente de vez en cuando “para estimularse y acelerarse”, consumía cocaína y otras drogas con frecuencia, antes de un partido o en otras situaciones en las que sentía que se veía presionado a rendir al máximo.

¿Cuáles son los síntomas?

El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, IV [Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, DSM-IV-TR) describe tres tipos básicos de trastornos relacionados con el consumo de sustancias adictivas. El consumo de sustancias adictivas puede convertirse en dependencia de sustancias adictivas o abuso de sustancias adictivas. Una tercera categoría la constituye el trastorno inducido por sustancias adictivas, que incluye problemas físicos o mentales que derivan únicamente de los efectos químicos de las drogas en el cuerpo.

Según el DSM, existen once clases de drogas básicas: alcohol, anfetaminas (anfeta), cafeína, marihuana (hierba), cocaína, alucinógenos (LSD, éxtasis), inhalantes (poppers, pegamento, solventes), nicotina, opioides (heroína, morfina), fenciclidina (PCP, polvo de ángel), sedantes (Valium) y una categoría general de “otras” que incluyen sustancias menos comunes y medicamentos de venta libre. El diagnóstico es dependencia o abuso de cualquiera de estas categorías de drogas.

Dependencia de sustancias adictivas Se define como una dependencia física o fisiológica. Por ejemplo, si una persona sufre una dependencia física, puede experimentar tolerancia o abstinencia.

  • Tolerancia significa que una persona necesita más de la sustancia para sentir lo que sintió cuando comenzó a consumirla. La tolerancia natural puede transmitirse en las familias y puede ser un signo de que una persona se encuentra en un mayor riesgo de desarrollar dependencia. Si existe tolerancia, una persona puede tomar grandes cantidades de una sustancia sin parecer estar intoxicada o drogada.

  • Abstinencia significa que una persona se enferma si disminuye o interrumpe el consumo de la sustancia. Generalmente, esta es la razón por la que una persona continúa consumiendo la sustancia, para poder evitar los efectos desagradables de la abstinencia física. Anteriormente, la abstinencia se relacionaba con la “adicción”, pero actualmente, reconocemos que la abstinencia incluye diversos grados de dependencia física. Los síntomas pueden incluir temblor de manos, pulso elevado, agitación, náuseas o alucinaciones. La abstinencia repentina de algunas sustancias, como el alcohol o los sedantes, es peligrosa.

Dependencia psicológica significa que una persona perdió el control de su consumo de drogas. Se manifiesta un patrón de consumo compulsivo, y ya no es posible consumir con moderación. Generalmente, la negación desempeña un rol importante: las personas piensan que pueden controlar el hábito, mientras que, en realidad, utilizan más energía y se concentran en obtener la sustancia y recuperarse de su efecto.

Abuso de sustancias adictivas Es un patrón de consumo compulsivo. Generalmente, cuando a los adolescentes se les diagnostica un trastorno de consumo de sustancias adictivas, manifiestan un patrón de consumo en exceso o compulsión por la bebida. No todo el consumo “recreativo” de sustancias se convierte en trastorno. Sin embargo, el consumo excesivo se convierte en abuso de sustancias adictivas. El consumo compulsivo puede producirse durante los fines de semana, las fiestas o en otras ocasiones sociales. Para considerar a alguien un “abusador” del consumo de drogas, esta debe causarle a la persona problemas importantes y producir un impacto negativo en su vida. Los efectos del abuso pueden afectar las relaciones sociales, familiares, legales, laborales y escolares. Si bien es menos grave que la dependencia, el abuso de sustancias adictivas puede provocar estragos. Los resultados pueden ser trágicos, incluso si un adolescente que se drogó solamente una vez conduce un vehículo. Si el consumo de drogas impacta en la vida de un niño en cualquiera de las siguientes formas, puede diagnosticársele abuso de sustancias adictivas:

  • Consumo de drogas cuando es peligroso a nivel físico, como conducir bajo el efecto de las drogas, realizar deportes peligrosos, tener sexo sin protección o bailar en clubes (Raves, como lo llaman) hasta el punto de agotarse por el calor
  • Conducta delictiva o delincuencia juvenil, como robar para conseguir dinero para comprar drogas, conducta indisciplinada en lugares públicos o violencia
  • Problemas en el desempeño en el hogar, la escuela o el trabajo; las señales incluyen pasar mucho tiempo tras puertas cerradas, evitar tareas, cambios en el rendimiento académico, suspensión de la escuela o faltar al trabajo
  • Problemas con las relaciones sociales, como discusiones con figuras que representan autoridad (maestros, entrenadores o padres) o un patrón de conducta desafiante o reservada que puede ser ajeno al carácter

Trastorno inducido por sustancias adictivas Se diagnostica cuando alguien experimenta síntomas psiquiátricos que se relacionan únicamente con el consumo de sustancias adictivas o la abstinencia. Por ejemplo, se pueden producir depresión, ansiedad, problemas para dormir y alucinaciones. No obstante, es importante distinguir estos síntomas inducidos por sustancias adictivas de una afección preexistente. Además, cualquier síntoma debe desaparecer antes de transcurrido un mes aproximadamente después de que se interrumpió el consumo de sustancias.

¿Quiénes son más propensos a tener trastornos relacionados con el consumo de sustancias adictivas?

El consumo de alcohol y drogas es común entre los adolescentes, y los niños lo están experimentando a una edad cada vez más temprana. Por ejemplo, el consumo de alcohol puede comenzar antes de los 12 años, y la edad promedio del primer consumo de marihuana es 14 años. Generalmente, el abuso comienza en los adolescentes. La abstinencia puede producirse a cualquier edad si una droga se consumió en dosis suficientemente elevadas durante un período de tiempo suficientemente prolongado. La dependencia también se puede producir a cualquier edad, pero en general aparece a los 20 años o más.

Diversos estudios de los EE. UU. apuntan al alcance del consumo de alcohol y drogas entre los jóvenes. Ya que los niños quizás no pueden informar de manera autónoma y precisa su consumo de sustancias, las encuestas probablemente presentan un panorama incompleto. Es posible que el problema sea más corriente que lo que sugieren las estadísticas. Sin embargo, esto es lo que se informó recientemente sobre la dependencia y el abuso de sustancias adictivas entre adolescentes de 12 a 17 años:

  • El problema es similar para hombres y mujeres (8%).
  • El problema es más común en las áreas rurales (11%) y más bajo en las grandes áreas metropolitanas (7%).
  • A medida que los niños crecen, los porcentajes crecen abruptamente, comenzando a los 12 años (1%) y alcanzando el límite a los 21 años (23%).

El consumo compulsivo de bebidas es un problema común y un factor de riesgo para el consumo de otras sustancias. En 2000, el porcentaje de consumo compulsivo de bebidas entre jóvenes menores de edad fue del 19%, casi tan alto como en los adultos (21%). Además, sabemos que si un adolescente consume bebidas compulsivamente, es más probable que consuma otras drogas. Los estudios demuestran que es 7 veces más probable que los menores de edad que consumen bebidas compulsivamente hayan consumido drogas ilegales durante el mes anterior que los que no sufren de consumo compulsivo de bebidas. El consumo de sustancias combinadas también empeora el problema. Por ejemplo, los adolescentes que consumen ambas cosas, cigarrillos y alcohol, tienen más del doble de posibilidades de consumir drogas que los adolescentes que consumen solo cigarrillos o solo alcohol.

Algunos hechosLas encuestas demuestran que a medida que los adolescentes avanzan por la escuela secundaria, una gran parte de ellos prueba algún tipo de sustancia ilegal. Para 2002, el Instituto Nacional del Consumo de Drogas de los Estados Unidos (U.S. National Institute on Drug Use) informó lo siguiente:

  • Cualquier droga ilegal: un cuarto de los alumnos de 8.º grado frente a más de la mitad (53%) de los alumnos de 12.º grado consumieron al menos una vez
  • Alcohol: casi la mitad (47%) de los alumnos de 8.º grado frente a más de tres cuartos (78%) de los alumnos de 12.º grado consumieron al menos una vez
  • Marihuana/hachís: un quinto (19%) de los alumnos de 8.º grado frente a casi la mitad (48%) de los alumnos de 12.º grado consumieron al menos una vez
  • Inhalantes: 15% de los alumnos de 8.º grado frente al 12% de los alumnos de 12.º grado consumieron al menos una vez
  • Alucinógenos: 4% de los alumnos de 8.º grado frente al 12% de los alumnos de 12.º grado consumieron al menos una vez
  • Cocaína: 4% de los alumnos de 8.º grado frente al 8% de los alumnos de 12.º grado consumieron al menos una vez

¿Por qué sucede?

Cualquier niño que tenga acceso al alcohol o las drogas puede desarrollar posiblemente un problema de consumo de sustancias adictivas. Sin embargo, algunos se encuentran en mayor riesgo. La vulnerabilidad genética desempeña un rol importante y los trastornos de consumo de sustancias adictivas se transmiten en las familias. Sin embargo, existen factores modificables, influencias que se pueden cambiar, que también son importantes. Los estudios demuestran que los adolescentes son más propensos a desarrollar trastornos de consumo de sustancias adictivas si sufren depresión, autoestima baja o el sentimiento de que no “encajan” en la sociedad. Otros factores modificables incluyen disponibilidad de sustancias, precio y actitudes familiares y culturales.

A continuación se detallan signos de abuso de sustancias adictivas en los adolescentes. Tenga en cuenta que también pueden ser signos de otros problemas.

  • Físicos: fatiga, quejas reiteradas sobre la salud, ojos rojos y vidriosos, y una tos persistente
  • Emocionales: cambio de la personalidad, cambios repentinos del estado de ánimo, irritabilidad, conducta irresponsable, autoestima baja, falta de juicio, depresión y falta de interés en cosas que solían brindarle placer
  • Familiares: discutir, romper las reglas, no cumplir con horarios establecidos o aislarse, como pasar tiempo tras puertas cerradas
  • Escolares: menor interés, actitud negativa, baja en las calificaciones, muchas inasistencias y problemas de disciplina
  • Problemas sociales: amigos nuevos que se interesan poco por las actividades escolares y hogareñas normales, y que tienen problemas con la ley

Todas estas influencias desempeñan un rol acumulativo. Los genes interactúan con los factores ambientales. Sin embargo, modificar algunos riesgos puede ayudar a compensar el impacto. Por ejemplo, existe un “espectro de riesgo”. Si un adolescente tiene más de un factor de riesgo, el consumo de sustancias puede salirse de control. Primero se hace un “uso recreativo” y luego se llega al consumo compulsivo. El abuso de sustancias puede convertirse en dependencia de sustancias adictivas. El riesgo es especialmente alto con las drogas, como la cocaína o heroína, que poseen un gran potencial para generar abuso, tolerancia y abstinencia.

Factores genéticos: La biología, una vulnerabilidad innata, es probablemente el factor de riesgo más importante. Los antecedentes familiares de abuso de alcohol y drogas incrementan las posibilidades de que un niño también desarrolle un problema. La causa son los genes heredados, no el carácter débil. La dependencia del alcohol es cuatro veces más probable si un pariente cercano tiene ese problema. Este vínculo genético es tan fuerte que si una pareja de padres adoptivos no adictos adoptan y crían hijos biológicos que nacen de padres dependientes del alcohol, los niños todavía se encuentran en un gran riesgo de sufrir problemas de alcoholismo. Entre gemelos, la posibilidad de que se produzca la dependencia del alcohol en ambos gemelos es mayor para los gemelos idénticos que para los mellizos.

Modelos de roles de familia: La desaprobación de los padres produce un fuerte efecto protector. Se demostró que las actitudes de la familia afectan la conducta de consumo de sustancias de los niños. Los estudios informan que los porcentajes de consumo de marihuana, alcohol o cigarrillos son inferiores entre los adolescentes que creen que sus padres desaprobarían completamente su conducta que entre aquellos que creen que sus padres no se preocuparían. Los padres pueden proporcionar modelos de roles positivos y fomentar la discusión sobre los riesgos del consumo de alcohol y drogas. También pueden reducir el riesgo asegurándose de que no haya disponibles provisiones no controladas de sustancias adictivas en el hogar.

Presión social y entre compañeros: La presión entre los compañeros afecta a los niños y adolescentes. Los niños quieren “encajar”. Los amigos y los medios pueden presionarlos para que consideren atractivo el consumo de alcohol y drogas. La curiosidad también cumple su función, pero, a diferencia de los adultos, los adolescentes también pueden consumir alcohol y drogas para automedicarse. Los efectos pueden generar una buena sensación, provisoriamente. Los adolescentes también pueden intentar afrontar el estrés y las experiencias dolorosas, o simplemente pueden estar aburridos.

Se encuentran disponibles diversos programas de tratamiento para el consumo de sustancias adictivas. Muchos niños y adolescentes experimentan el consumo de alcohol y drogas. Algunos desarrollan problemas graves que requieren ayuda profesional. Los padres pueden identificar las señales, pero a menudo, se encuentran demasiado involucrados a nivel emocional para ser objetivos. ¿Cuándo debe buscar ayuda de un profesional? Como orientación general, si un niño o adolescente experimenta un problema relacionado con el consumo de sustancias adictivas (incluso si parece aislado), será necesario realizar una evaluación médica.

No todos los tratamientos son iguales. Cuando se elige un plan de tratamiento, se motiva a los padres a consultar con un especialista en salud mental. Esto se hace para garantizar que el programa satisfaga las necesidades del niño o adolescente. Algunos centros de tratamiento pueden distorsionar los servicios que brindan. En general, el tipo de tratamiento se basa en la gravedad del problema. Por ejemplo, si un adolescente desarrolló dependencia de sustancias adictivas, quizás sea necesario asistir a un entorno hospitalario para controlar la desintoxicación. Por otra parte, para los problemas ocasionales de consumo compulsivo de bebida, el programa para adolescentes 12 Pasos para Alcohólicos Anónimos (12-Step Alcoholics Anonymous) puede ser una parte útil del plan de tratamiento. Según el grado de gravedad, los especialistas en salud mental recomiendan los siguientes entornos de tratamiento:

  • Centros de internación, como un hospital o centro de rehabilitación
  • Residenciales, como hogares sociales para adolescentes
  • Hospitalización parcial o tratamiento diurno
  • Atención ambulatoria, como programas de autoayuda de 12 pasos, terapia individual o familiar, o ambas, o asesoría escolar
  • Oportunidades recreativas especiales, como experiencias con la naturaleza, actividades supervisadas en ambientes sin drogas

Diagnóstico:Identificar el problema. Una evaluación profesional puede determinar la naturaleza, el grado y el patrón del consumo de sustancias adictivas. Este proceso también puede determinar si el joven tiene problemas relacionados, como ansiedad, depresión o ADHD. A menudo, estos otros trastornos coexisten con los trastornos de sustancias adictivas y pueden contribuir con el problema. Una vez que se diagnostica un trastorno de sustancias adictivas, es importante que un niño admita su problema. Para que el tratamiento sea exitoso, una persona debe tomar la decisión de dejar de consumir la sustancia adictiva. Buscar o aceptar ayuda es una parte importante de la recuperación.

Abstinencia: Interrupción del consumo de alcohol y drogas. El objetivo del tratamiento es interrumpir el consumo de todas las sustancias. El abuso de sustancias es un problema crónico, con la posibilidad de reincidir, y la abstinencia total es fundamental. Si una persona es dependiente de sustancias adictivas, la desintoxicación es el primer paso. Es necesaria la supervisión médica. Si las drogas depresivas como el alcohol o los sedantes se interrumpen de manera abrupta, una persona puede encontrarse en riesgo de sufrir una abstinencia que ponga en riesgo su vida. La paciencia y el apoyo son importantes. Los efectos más sutiles de la abstinencia pueden continuar durante semanas o meses. Los adolescentes deben evitar los entornos sociales que pueden generar el deseo de consumir, como fiestas en las que otras personas consumen sustancias adictivas.

Rehabilitación: Estimulación de la conducta positiva. Deshacerse de las drogas es el primer paso; cambiar la conducta es el siguiente. El tratamiento exitoso incluye un buen seguimiento, la participación de la familia y un estilo de vida sin drogas. También deben tratarse los trastornos coexistentes, como la ansiedad, depresión o ADHD. Estos trastornos pueden desempeñar un rol importante en el desarrollo de trastornos de consumo de sustancias adictivas. A continuación se describen algunas opciones de tratamiento para los trastornos de consumo de sustancias adictivas.

Autoayuda, terapia grupal y familiar. Los programas de 12 pasos pueden ser una parte importante de muchos programas de tratamiento para adolescentes. Existen grupos de Alcohólicos Anónimos (AA) y Narcóticos Anónimos (NA) para adolescentes. Los modelos de roles positivos, la socialización y el apoyo son importantes. Los estudios demuestran que la participación de la familia incrementa el éxito del tratamiento. Los objetivos son restablecer la influencia de los padres y mejorar la comunicación entre los miembros de la familia.

Terapia cognitiva y conductual Estos tipos de terapia ayudan a los participantes a desarrollar habilidades para evitar la recaída. Se enseñan para identificar los problemas de autoestima, desencadenantes sociales, entornos negativos y conductas riesgosas que contribuyen con el consumo de sustancias adictivas. Otros problemas incluyen habilidades para resolver problemas, control del enojo y administración del tiempo libre.

Tratamiento con medicamentos En general, en el caso de los adolescentes, solo se utilizan medicamentos para casos graves, como el tratamiento de los efectos de la abstinencia. Por ejemplo, la metadona es un medicamento que se puede administrar como sustituto de la dependencia de la heroína. Ocasionalmente, se pueden recetar medicamentos para contrarrestar los efectos de la abstinencia. Además de tratar el trastorno de consumo de sustancias adictivas, los medicamentos pueden resultar útiles para tratar los trastornos subyacentes como la depresión, ADHD, la conducta agresiva o la ansiedad.

Mantenimiento: Evitar la recaída. El apoyo a largo plazo es la clave para el éxito. Se pueden producir recaídas, lo cual se espera y no constituye una deficiencia. Los padres deben asegurarse de que haya disponibles servicios de tratamiento para contar con un apoyo continuo y una evaluación de seguimiento. Tenga en cuenta que el riesgo de la recaída es mayor para algunas drogas, como la nicotina, la cocaína y los opioides. Apoye las relaciones sociales positivas y tenga en cuenta estos indicadores de recaída:

  • Pensamientos, sentimientos y deseos de consumir drogas
  • Menor participación en la escuela o el trabajo
  • Menos actividades satisfactorias de tiempo libre

Y recuerde: Cuanto mayor sea el tiempo en que un adolescente o niño no consume drogas, menor será la posibilidad de recaída. Sin embargo, no se olvide de que la remisión no es la cura. Cuando una persona sufre un trastorno de sustancias adictivas, la moderación puede ser una opción.

Preguntas y respuestas

Mi hijo adolescente comenzó la escuela secundaria este año. Tiene amigos nuevos, escucha rock pesado y generalmente está de mal humor. ¿Cómo puedo darme cuenta de que está consumiendo drogas?

La escuela secundaria es una época excitante y socialmente desafiante. Algunos de estos cambios pueden reflejar la necesidad de independencia. Sin embargo, no todos los cambios indican que un adolescente esté consumiendo drogas. Quizás deba iniciar una discusión con él sobre los riesgos y peligros del consumo de sustancias adictivas. Motívelo para que confíe en usted, por lo que deberá tratar de no sacar conclusiones. Por otro lado, si los signos de advertencia parecen acumularse o si hay un cambio en el rendimiento escolar o en el cumplimiento de las reglas, se puede requerir una consulta con un especialista en salud mental.

Soy profesora de una escuela secundaria y mis alumnos provienen de un entorno urbano peligroso. Tienen todo tipo de factores de estrés en la vida. Las drogas callejeras se encuentran en todos lados. ¿Qué puedo hacer para ayudarlos?

Instruya a sus alumnos sobre los riesgos y peligros del consumo de alcohol y drogas. Proporcióneles conocimiento y muéstreles los hechos. Los estudios demuestran que la educación temprana sobre las drogas, la comunicación abierta y los modelos de roles positivos pueden reducir las posibilidades de que los adolescentes abusen de sustancias adictivas. Si se ganan su respeto por medio de canales de comunicación abierta, puede representar un modelo de rol positivo. Incluya a los padres en programas educativos, y hágalos participar, siempre que sea posible, ya que se ha demostrado que la participación de los padres es un factor de protección. Enséñeles a sus alumnos formas constructivas de controlar su tiempo libre. Y si le preocupa algún alumno en particular, es hora de investigar los programas/instituciones para tratar el consumo de sustancias adictivas que ofrece su sistema escolar.

Todos los fines de semana durante la temporada de fútbol, mi hijo adolescente llega a casa “destrozado” porque estuvo en fiestas donde consumen barriles de cerveza. él dice que sus amigos también lo hacen. Su padre dice que es una conducta de socialización normal. ¿Debo preocuparme?

La conducta de su hijo corresponde a la descripción de consumo compulsivo de bebida, una forma de abuso de sustancias adictivas. Tenga en cuenta que el consumo de alcohol en menores de edad debe considerarse posiblemente perjudicial y que es ilegal. La pregunta es ¿cuánto?, ¿cada cuánto? Si está bebiendo cantidades excesivas en múltiples ocasiones, tiene un problema. Los adolescentes que sufren trastornos de sustancias adictivas a menudo muestran falta de juicio. Si conduce mientras está alcoholizado, se está poniendo en peligro a sí mismo y a otras personas. Y también puede estar involucrándose en otras conductas peligrosas. El primer paso puede ser que la familia se reúna y tenga una discusión abierta. La dinámica y las expectativas de la familia son importantes. Puede considerar realizar una consulta con un asesor familiar.

Encontré “anfetas” escondidas en la mochila de la escuela de mi hija de 15 años. Ella argumenta que las pastillas la ayudan a estudiar. Es una alumna que está en la lista de honor. ¿Debo preocuparme y qué debo hacer?

“Anfetas” es el nombre callejero que reciben las anfetaminas, un tipo de estimulante. Los adolescentes que sufren trastornos de consumo de sustancias adictivas a menudo tienen otros problemas subyacentes. Dado que sostiene que los estimulantes la ayudan a estudiar, esto puede indicar que también tiene un problema de atención, aprendizaje o de salud mental. Los estimulantes se recetan para tratar el ADHD. Podría estar automedicando sus síntomas. Una evaluación médica, con una evaluación específica del ADHD, puede resultar útil. Los estudios demuestran que los adolescentes con ADHD que reciben tratamiento son menos propensos a abusar de las drogas que aquellos que no reciben tratamiento.

Sobre las autoras

Dra. Robin F. Goodman, profesora adjunta de Psiquiatría Clínica, Facultad de Medicina de New York University, directora de los programas relacionados con el duelo y www.AboutOurKids.org

Virginia Hooper, colaboradora voluntaria de www.AboutOurKids.org, escribe sobre temas de salud para diversas publicaciones.