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Ayude a su Hijo a Organizarse

by Donna Goldberg y Jennifer Zwiebel

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Grandes expectativas

"Este año será diferente". Esta afirmación, formulada con una mezcla de determinación y esperanza, se escucha en todos los hogares del país cuando comienza el nuevo año escolar. Este año su hijo obtendrá mejores calificaciones, comenzará sus tareas antes y, por último, se organizará mejor. Así es como usted equipa a su hijo con cuadernos, carpetas, bolígrafos y lápices, cronogramas y sistemas que harán que todo cambie. Y ahora que ya tuvo las primeras reuniones de padres y maestros, algunas cosas parecen no cambiar nunca.

Todos tenemos las mejores intenciones cuando enviamos a nuestros hijos a la escuela. Nuestros hijos también tienen las mejores intenciones: ningún niño quiere fallar y a ninguno le gusta ser el que no lleva la tarea, el libro de texto o el proyecto terminado. Aun así, parece que a veces por más que lo intentemos con todas nuestras fuerzas, nada cambia: los cuadernos se desarman, las tareas se pierden, los deberes escolares a largo plazo se dejan para el último minuto.

¿Por qué algunos niños no pueden mantener un ritmo?

Algunas de las habilidades más importantes necesarias para tener éxito en la escuela en su mayoría no se enseñan en el salón de clases. La organización y el manejo del tiempo son habilidades que sientan las bases del éxito académico para muchos estudiantes, y que se deben aprender, ajustar y practicar. Estas son las habilidades que les permiten a los estudiantes llevar el control de sus pertenencias y tareas, tanto física como mentalmente. A medida que los niños ingresan a la escuela intermedia y las clases se agrupan por áreas, los desafíos son aún mayores y la necesidad de habilidades organizativas se vuelve más apremiante. Cuando un estudiante falta a una clase sobre cómo analizar las tareas a largo plazo o cuando la diagramación del cuaderno exigido no se ajusta a su estilo de aprendizaje, los sistemas apropiados no están implementados para que se logre el éxito académico del estudiante.

Niños con problemas de aprendizaje

Los niños que tienen problemas de aprendizaje se enfrentan con una serie de desafíos adicionales. Los estudiantes con dificultades de atención tienden a tener problemas para concentrarse en los detalles que requiere un sistema organizativo; los niños con problemas de procesamiento auditivo a menudo no incorporan toda la información como se enseña en la escuela, y los niños con problemas de aprendizaje no verbal o de funcionamiento ejecutorio pueden tener dificultades para establecer secuencias, prioridades y consecuencias, que son todos componentes importantes de la organización. En realidad, los pasos que se requieren para organizarse pueden parecer una carga en vez de una herramienta: un aspecto más en el que se puede fallar y un obstáculo más entre su hijo y el éxito en la escuela.

Cuando estaba creciendo, la organización se convirtió en un mecanismo para sobrellevar la situación. Mi dislexia (no diagnosticada) me hizo sentir fracasada, y enfrentar ese fracaso cinco días a la semana, seis horas por día, era tan doloroso que me bloqueé. Aprendí a aparentar que estaba prestando atención en clase aunque en realidad mentalmente estaba muy lejos de allí. La única forma de sobrevivir fue ser sumamente organizada y tener el control de lo poco que entendía en la clase. Pero los estudiantes de hoy viven en un mundo en el que incluso organizarse es más difícil que cuando yo iba a la escuela.


Presiones por el reconocimiento

Entre los factores que contribuyen al problema de organización se encuentran el rápido desarrollo de la tecnología que incrementó enormemente la cantidad de papel que pasa por los pupitres de los estudiantes; la mayor presión por tener éxito académico y entrar a la universidad, lo que les hace sentir a los niños que no hay lugar para equivocarse; los cambios en la estructura familiar y las situaciones de vida que derivan en más tiempo no supervisado para hacer las tareas y más lugares para que los niños dejen la tarea; y los horarios sobrecargados, tanto curriculares como extracurriculares, que ocasionan cargas de trabajo mayores y menos tiempo para las tareas. Con los estudiantes que se enfrentan a todos estos obstáculos, ¿qué expectativas pueden tener los padres que implementen algunas herramientas organizativas simples? Muchas.

¿Qué pueden hacer los padres?

Si ayuda a su hijo a crear sus propios sistemas para llevar el control de su trabajo y de su espacio de trabajo, usted está sentando las bases para el éxito en la escuela y en la vida. El proceso mismo es una forma maravillosa para que su hijo experimente la toma de decisiones, el ensayo y error, y aprenda a confiar en sus propios instintos. También es una gran oportunidad de crear un componente no académico dentro de la experiencia escolar de su hijo que se puede ver liberado de la presión de las calificaciones y los juicios. Es un ámbito en el que puede encontrar el éxito y crecer con él. Cuando vea los resultados en la escuela y en el hogar, descubrirá el valor de las herramientas y encontrará el incentivo para continuar.

Reconozca los signos de la desorganización

Las áreas generales en las que usted deberá ocuparse se pueden dividir en tres categorías: organización en la escuela, organización en el hogar y administración del tiempo. Su hijo ya hace un mes que va a la escuela, lo que significa que usted ya puede saber lo que funciona y lo que no funciona. Algunos estudiantes habrán perdido la mitad de sus elementos escolares y varios cuadernos, libros de texto o tareas; otros llevarán mochilas abarrotadas con papeles que nunca salieron de allí porque no los completó ni los entregó; otros se habrán olvidado de los cuestionarios, las evaluaciones y los deberes escolares o habrán faltado a citas que tenían con semanas de anticipación. Muchos estudiantes evidenciarán los tres signos de desorganización. Su trabajo es elegir un área y orientar a su hijo en el proceso de crear un nuevo sistema que funcione para él.

El camino al éxito

Hay varias medidas para el proceso de organización. Al igual que con cualquier nueva habilidad que le presenta a su hijo, se debe encarar con paciencia y con la aceptación de que la tarea puede ser difícil y que requerirá práctica. Al establecer sus propias expectativas y las del niño con anticipación, usted crea el marco para el éxito. También debe tener un conocimiento exacto de dónde está su hijo ahora para poder fijar metas razonables. Por ejemplo, si teme que al abrir la mochila de su hijo nunca podrá volver a colocar todo en su lugar, es un buen signo de que es tiempo de una revisión general, y es un buen lugar donde comenzar.

  1. Primero explíquele a su hijo lo que planea hacer y por qué lo hace: "Organicemos tu mochila para que puedas encontrar todo lo que necesitas rápidamente". Luego, con el permiso de su hijo, entre los dos pueden vaciar toda la mochila sobre una mesa o sobre el piso despejado. Juntos, clasifiquen el contenido, formen pilas separadas para cada categoría con la que se encuentren. Cuando encuentren una hoja de papel, pregunten "¿Qué es esto? ¿Es una tarea, una nota de autorización, una hoja de trabajo? ¿Es algo que necesitas llevar a la escuela o ya terminaste de usarlo?" Deje que su hijo tome las decisiones. Aun si usted piensa que no clasifica "correctamente" las cosas, las categorías tendrán sentido para su hijo, y eso es lo que importa. Si no resulta exactamente como su hijo imaginó, puede hacer los cambios que considere apropiados. Los niños deben apropiarse del proceso, y la función del padre o de la madre es ser el guía.

    Y como guía, usted debe mantener los ojos y los oídos abiertos en el proceso: muy a menudo su hijo, involuntariamente, le dará información sobre su forma de pensar y los motivos por los que algo funciona o no para él. Utilice esa información para ayudarlo a crear sistemas que correspondan con sus necesidades y hábitos.

  2. Una vez que todo esté clasificado, incluidos los libros de texto, los apuntes de clase, los bolígrafos y demás artículos escolares, el equipo extracurricular, la música y los refrigerios, deje que su hijo decida qué cosas realmente van en la mochila, qué cosas deben volver a la escuela, qué cosas se quedan en casa y qué cosas van a la basura. Deseche la basura de inmediato (esto incluye cualquier trozo de papel deteriorado y los refrigerios que ya no estén en su estado original). Separe los elementos que se quedarán en casa (esto incluye libros de texto que se pueden guardar en casa y papeles que no se usan actualmente en la escuela). Agrupe todo lo que volverá a la escuela para que pueda quitarlo fácilmente y guardarlo en el casillero o devolverlo a los amigos y los maestros.

  3. Los elementos restantes probablemente incluirán los cuadernos o las carpetas de su hijo, algunos libros de texto, los libros de actividades y el libro de lectura en la escuela, una agenda, algunos artículos escolares (bolígrafos, lápices, calculadora) y algunos elementos personales (teléfono celular, música, refrigerios, maquillaje). Estos elementos también deben clasificarse y guardarse, si es posible, en compartimientos separados de la mochila. Si la mochila de su hijo tiene muchos compartimientos, la sección más grande puede llevar los cuadernos, las carpetas y los libros de texto más grandes, la siguiente sección llevará los libros más pequeños y los artículos escolares, y la sección más pequeña puede alojar efectos personales. Las botellas de agua y demás líquidos se deben guardar separadas de los libros y apuntes de clase. Ya sea que la mochila de su hijo tenga o no varios compartimientos, todo debe colocarse uniformemente por orden de tamaño. Demuéstrele a su hijo lo fácil que es sacar algo que necesita de la mochila cuando lo puede ver.

  4. Ahora deje que su hijo vaya a la escuela y use la mochila. Si entiende las categorías y el objetivo de separar las pertenencias y si se da cuenta de lo fácil que es encontrar lo que necesita, entenderá el valor de este sistema y querrá mantener el orden. Para algunos niños, los resultados serán inmediatamente obvios mientras que otros tardarán más tiempo en hacer las conexiones. Su misión es apoyar a su hijo respondiendo a preguntas, ayudándolo si pide ayuda y NO MOLESTARLO de ninguna otra forma. Usted puede hacer que sea una práctica regular revisar su propia cartera o maletín una vez a la semana, tal vez los domingos por la noche, mientras que su hijo organiza su mochila con usted al lado. No espere que lo haga todas las noches. El objetivo es que su hijo encuentre lo que le guste, que pueda usar sus sistemas y volver a organizarlos cuando se desorganicen.

Las habilidades organizativas se pueden aprender y usted tiene todas las capacidades necesarias para enseñárselas a su hijo. Paso a paso, usted puede ayudar a su hijo a encontrar su camino, y con paciencia, compromiso y una mente abierta, puede brindarle herramientas a su hijo que perdurarán para el resto de su vida.

Acerca de las autoras

Donna Goldberg es la fundadora de The Organized Student (www.organizedstudent.com), una firma de consultoría con sede en la ciudad de Nueva York. Es la autora, junto con Jennifer Zwiebel, del libro The Organized Student: Teaching Children the Skills for Success in School and Beyond, publicado por Simon and Schuster, Agosto de 2005