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Buscapleitos: Más que Piedras, Rocas, e Insultos

by Robin F. Goodman, Ph.D.

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Buscar las raíces de la violencia nos ha llevado a prestar más atención a aquellas interacciones que se consideraban inocentes. Por ejemplo, las bromas que aparentan ser un juego entre niños pueden ser ofensivas y llevar a una agresión más seria. Lea sobre los buscapleitos y las víctimas, quiénes son y qué hacer para ayudarlos.

Para conocer más sobre la investigación con respecto a las bromas y los comportamientos del buscapleitos hablamos con la Dra. Alice Pope, profesora adjunta de Psicología de St. John's University, quien es autora de numerosas publicaciones sobre relaciones entre compañeros.

AboutOurKids: ¿Hacer bromas no es parte del crecimiento?
Dra. Pope: Hacer bromas entre las personas puede ser una situación inevitable en la vida y, lamentablemente, los niños se inician desde temprano en este comportamiento. Los niños hacen frente a las bromas de varias maneras. Por ejemplo, pueden irse o hacer frente al individuo que está haciendo la broma o enfrentarlo con amigos que los defiendan. Pero cuando la burla se transforma en ridiculización del otro y el niño está asustado porque cree que cualquier intento de detener al agresor causará daño, la situación es más seria y quizá ya sea comportamiento intimidatorio.

¿Pueden episodios ocasionales de burla ser dañinos?
Las burlas pueden no ser dañinas para la mayoría de los niños y son parte del aprendizaje sobre la cultura de grupo y las relaciones con los pares. Sin embargo, pueden ser dañinas para aquellos que son más vulnerables y están en riesgo por otros problemas. Obviamente que las bromas pueden tener un impacto extremadamente negativo en aquellos niños que están menos capacitados física, social o emocionalmente para sobrellevarlas. Más específicamente, aquellos niños que tienen alguna discapacidad física o emocional, aquellos que están deprimidos o tienen baja autoestima pueden ser menos fuertes y estar menos preparados para hacer frente con éxito al comportamiento bromista.

¿Qué queremos decir exactamente con comportamiento del buscapleitos? ¿Cuál es la diferencia con los comportamientos bromistas?
Los comportamientos del buscapleitos son más que un episodio individual de bromas agresivas o peleas. Las definiciones actuales de comportamientos del buscapleitos parten de la investigación original realizada por Dan Olweus con estudiantes noruegos y suecos, quién sostenía que "un estudiante está siendo victimizado o intimidado cuando está expuesto reiteradamente y a lo largo del tiempo a acciones negativas por parte de otros compañeros, ya sean estos uno o más. Las acciones negativas pueden incluir contacto físico, palabras, hacer caras o gestos obscenos y la exclusión intencional de un grupo. Un criterio adicional del comportamiento del buscapleitos es la diferencia de fuerza (una relación de poder asimétrico). El alumno que está expuesto a acciones negativas tiene dificultades para defenderse" (Olweus, 1995). Los comportamientos del buscapleitos se clasifican en directos o indirectos, el directo se caracteriza por ataques abiertos y el indirecto por aislamiento social, exclusión o no selección (Bosworth et al, 1999). Entonces, la característica distintiva de los comportamientos del buscapleitos es un patrón continuo de agresión física o psicológica que resulta amenazadora, coercitiva, incesante y que deja a la víctima con una sensación de falta de poder. El buscapleitos no es necesariamente más grande o más fuerte, pero es de algún modo más intimidante. A menudo el comportamiento del buscapleitos no ocurre únicamente en el contexto de una relación uno a uno. De hecho, generalmente hay más de un buscapleitos y más de una víctima. Típicamente el buscapleitos tiene un asistente y una organización de ayudantes a los que Olweus se refiere como los "partidarios" del buscapleitos, quienes pueden llevar a cabo las acciones. El buscapleitos está a cargo, pero puede no ser atrapado.

¿Cuán serio es el problema del comportamiento del buscapleitos?
El comportamiento del buscapleitos es un problema serio para los niños en edad escolar en los EE. UU. y en el mundo. Los estudios sobre incidencia van desde un alto porcentaje de 80% donde "solo el 20% reportó no ser atacados por buscapleitos" en un período de 30 días (Bosworth et al 1999) a estudios que indican una cifra conservadora de 10% de alumnos de jardín de niños hasta la escuela secundaria que fueron víctimas de buscapleitos (Hodges and Perry, 1996). Algunos grupos de niños tienen más riesgo. Por ejemplo, Garrity & Barris (1996) sostienen que "33% de los niños con necesidades especiales que están integrados han sido blanco de buscapleitos comparado con un 8% de sus compañeros normales" (pág. 97).

¿Hay diferencias sexuales entre los buscapleitos y las víctimas?
A pesar de que los comportamientos de buscapleitos son más comunes entre los varones; ambos, varones y mujeres, pueden ser buscapleitos (Kumpulainen et al, 1998) o víctimas. Sin embargo, es más probable que los varones sean atacados por varones mientras que las mujeres pueden ser atacadas por mujeres, varones o grupos mixtos (Schuster, 1996). Los varones y las mujeres tienden a utilizar distintos comportamientos de buscapleitos. Los varones recurren a formas más físicas de ataque mientras que las mujeres envían y reciben formas más indirectas tales como ser ridiculizadas o victimizadas por rumores (Schuster, 1996, Smith & Myron-Wilson, 1998).

¿Qué clase de niño es más probable que se convierta en un buscapleitos?
Las investigaciones cuyo objetivo era identificar factores psicológicos que permitieran predecir el comportamiento del buscapleitos (Bosworth et al, 1999, Kumpulainen et al, 1998) encontraron que los buscapleitos:

  • tienen niveles de enojo más altos;
  • carecen de seguridad en el uso de estrategias no violentas;
  • aceptan la agresión como justificable y satisfactoria;
  • no están conformes en la escuela;
  • son impulsivos;
  • tienen sentimientos de depresión;
  • carecen de sentido de pertenencia a la escuela;
  • no están a gusto ni satisfechos con la escuela;
  • tienen problemas en el hogar.

¿Qué clase de niño es más probable que se convierta en una víctima?
También se encontró que las víctimas tienen algunos rasgos comunes. Ellos:

  • tienden a recurrir más a comportamientos psicosomáticos e internalización (Kumpulainen, 1998), es decir que en vez de actuar agresivamente son más proclives a la depresión y ansiedad, quizá hasta el punto de manifestar síntomas físicos;
  • pueden contribuir con el comportamiento del buscapleitos por ser irritantes (por ejemplo hiperactivos, Kumpulainen, 1998), diferentes o socialmente raros o inseguros;
  • pueden "ser físicamente débiles... estar listos para someterse a las demandas de sus pares... premiar a sus atacantes al mostrar signos de molestia... y al abandonar recursos deseados... no tener muchas habilidades sociales... utilizar tácticas inapropiadas para entrar a un grupo, y no tener sentido del humor ni habilidades pro-sociales" (Hodges & Perry, 1996);
  • pueden tener pocos amigos, y por lo tanto, menos protección de sus compañeros, y sufrir del rechazo más comúnmente.

En vista de esto, nos damos cuenta de que los buscapleitos no deben ser el único foco de intervenciones con las que se intente reducir la incidencia del comportamiento del buscapleitos y la victimización.

¿Está de acuerdo con la idea de que los buscapleitos y las víctimas tienen perfiles psicológicos similares?
Es más complicado que eso. Los buscapleitos y las víctimas no son solo dos caras de la misma moneda. Es posible que los buscapleitos hayan sido victimizados en un momento y se estén identificando con las figuras con poder en sus vidas. Pero como buscapleitos no están demostrando necesariamente sentimientos de victimización. La investigación muestra 3 cosas que motivan a los buscapleitos (Olweus, 1995).
Ellos pueden:

  • tener una necesidad de poder y dominación;
  • ser hostiles hacia el entorno y sentir satisfacción cuando causan daño y sufrimiento;
  • estar forzados a adquirir cosas de valor que otorgan prestigio.

¿Es posible que los niños aprendan estos comportamientos de buscapleitos en el hogar?
Si bien no conocemos cómo surgen los comportamientos de buscapleitos en todos los casos, algunos factores en la crianza de los niños que contribuyen son los siguientes (Olweus, 1995):

  • Padres autoritarios o castigadores. Los niños criados en un ambiente de hogar difícil a menudo se tornan agresivos y se enojan.
  • Padres coercitivos. Los padres que usan técnicas de poder asertivas, especialmente el castigo físico, gritos e insultos, generan a menudo miedo al castigo en sus niños. Estos niños tienden a identificarse con estas figuras de autoridad agresivas y a imitarlas.
  • Actitud de las personas a cargo de los cuidados tales como indiferencia, falta de cariño o compromiso.
  • La permisividad de la agresión entendida como incapacidad para fijar límites.
  • El temperamento del niño, por ejemplo, un niño activo o que se enoja fácilmente.

Pero tenga en cuenta que así como no conocemos la causa directa de los comportamientos del buscapleitos, tampoco sabemos por qué algunos niños que crecieron en un hogar que se esperaría fomente comportamientos del buscapleitos no siguen este camino. Puede ser también que algunos factores en el entorno social del niño, puntualmente el salón de clase, permitan que se generen comportamientos de buscapleitos y que continúen.

¿Los padres están haciendo algo para fomentar que sus hijos se transformen en víctimas?
Así como algunas prácticas particulares de los padres se han asociado con el desarrollo de buscapleitos, algunas técnicas de crianza tienen correlación con el desarrollo de comportamientos victimizantes en los niños. Varios investigadores han asociado la victimización con factores tales como apego inseguro a la persona que le brinda cuidados primarios (Hodges & Perry, 1996). Otros se han concentrado en las diferencias de género entre varones y mujeres, prestando atención a cómo comportamientos diferentes de los padres y las madres se relacionan con comportamientos victimizantes diferentes en mujeres y varones (Smith & Myron-Wilson, 1998). También las víctimas han sido categorizadas de varias maneras según sean pasivas o agresivas/provocativas (Hodges & Perry, 1996; Kumpulainen et al, 1998), en donde las víctimas agresivas o buscapleitos tienen una historia de exposición a la violencia en el hogar (Smith & Myron-Wilson, 1998). Pero estos resultados se ven complicados por la interacción, en casos individuales específicos, entre el estilo de los padres y el temperamento del niño.

La evidencia sugiere cada vez más que el comportamiento agresivo y violento puede tener sus raíces en los primeros años. ¿Cree que hay una relación entre hacer bromas y presentar comportamientos del buscapleitos cuando se es pequeño y la agresión adolescente?
Los comportamientos del buscapleitos no son solo un problema que ocurre en el patio de la escuela. Es probable que aquellos niños que presentan comportamiento del buscapleitos en su infancia tengan problemas posteriormente en su vida. Estos pueden incluir: problemas de asistencia y desempeño escolar, comportamientos delictivos (Limber, 1996). El maltrato sistemático por parte de sus pares puede tener también un impacto duradero en las víctimas. Por ejemplo, las experiencias de maltrato por parte de sus pares pueden afectar la autoestima, las relaciones sexuales y la vulnerabilidad a la depresión, e incluso conducir al suicidio de la víctima (Kumpulainen et al, 1998).

¿No deberían aprender los niños a hacer frente a los buscapleitos? ¿Deben intervenir los adultos?
No deberíamos esperar que los niños hagan frente a los buscapleitos por su cuenta. Los niños deben aprender que el comportamiento del buscapleitos es inaceptable. Y dado que el comportamiento del buscapleitos ocurre a menudo en entornos en los que hay otros compañeros presentes, este mensaje debe reforzarse y apoyarse en todos los niveles, en la escuela y el hogar. Hodges encontró que aquellos niños que tienen amigos que los defiendan frente a los buscapleitos tienen menos posibilidades de transformarse en víctimas. Pero los intentos de un individuo no necesariamente frenan al buscapleitos por completo porque el comportamiento del buscapleitos ocurre a menudo en una situación grupal. Aún más, el comportamiento del buscapleitos puede afectar a todas las personas en el grupo, además de la víctima y el buscapleitos. Por ejemplo, los niños que no han sido elegidos como blanco se alivian en secreto de que otro sea fastidiado, lo que crea a la larga rechazo generalizado del buscapleitos y falta de solidaridad con la víctima. Entonces hay una mayoría silenciosa y desafortunada que está mal preparada, es ineficaz e está igualmente asustada. El sistema del buscapleitos puede crear un trasfondo de intimidación para todo el grupo que es difícil de sobrellevar de forma individual. Por eso es necesaria la ayuda de los adultos.

Los padres, maestros y hasta los pediatras deben transformarse en expertos y ser más sensibles para identificar posibles víctimas y buscapleitos. Los adultos que están en posición de intervenir en favor de las víctimas deben agruparse para quitarle el poder al buscapleitos. Un paso importante es identificar al buscapleitos y quitarle su poder, porque los buscapleitos son hábiles para escapar al castigo o la captura. Entonces, una vez que el buscapleitos se identifica y revela, los adultos deben:

  • actuar inmediatamente;
  • confiar en la víctima;
  • mantenerse firmes.

¿Qué deben hacer los padres?
Los padres deben (Hodges & Perry, 1996, Shea, 1996):

  • ser fuente de apego seguro para su hijo;
  • controlar su propio comportamiento y agresión;
  • brindar modelos apropiados de resolución de problemas;
  • fomentar la autonomía e independencia en su hijo;
  • preocuparse y responder sin importar si su hijo es la víctima o el buscapleitos;
  • brindar sugerencias/consejos para trabajar con compañeros problemáticos, por ejemplo, estar en lugares más públicos;
  • involucrar a la escuela si continúa el maltrato.

¿Qué pueden hacer las escuelas?
El programa de intervención más efectivo requiere que se preste atención al buscapleitos, la víctima, los compañeros, y los ambientes escolares y del hogar (Garrity, et al, 1996). Dado que el comportamiento del buscapleitos suele no detectarse y escapar al ojo de la mayoría de los adultos, la investigación y el reconocimiento del problema por parte de los adultos es esencial para iniciar un programa efectivo y detener el avance del comportamiento del buscapleitos. Una variedad de planes de intervención escolar se centran en (Centro Nacional de Seguridad Escolar, 1996):

  • ayudar tanto a la víctima como al buscapleitos a mejorar su autoestima;
  • establecer una política de tolerancia cero frente al comportamiento del buscapleitos;
  • crear y hacer cumplir reglas de comportamiento responsable y respetuoso;
  • educar a los alumnos sobre el tema;
  • fomentar el reporte de casos;
  • capacitar al personal educativo;
  • involucrar a los padres y a la comunidad.

Un programa exitoso contra el comportamiento del buscapleitos se construye sobre la base de un enfoque multisistémico, uno que transmita un mensaje claro y coherente a los buscapleitos y a las víctimas por igual que enuncie que los buscapleitos no tienen el control y que los niños estarán seguros.

Sobre los autores

La Dra. Robin F. Goodman es psicóloga clínica y está realizando su especialización en temas relacionados con el duelo.