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Comentando la Guerra con los Niños

by Robin F. Goodman, Ph.D.

Traducido por Gloria A. Requena y F. Xavier Castellanos, M.D

Prefacio

Todos los niños hacen muchas preguntas pero sin duda entre las más difíciles de contestar están las preguntas sobre la guerra. Especialmente cuando las noticias dan detalles inmediatos y gráficos, los padres de familia se preguntan si debieran proteger a sus niños de la dura realidad, explorar el tema o compartir sus creencias personales con ellos. Por otro lado, los consejeros profesionales pueden estar en duda sobre cuanta información debieran dar al niño o cual es la mejor manera de ayudarles cuando se trata de niños confundidos o atribulados. Además, todos los que están en ese papel tienen que reconciliar el dilema de abogar por medios pacíficos de resolver el conflicto al mismo tiempo que explican las razones por las cuales las naciones mantienen ejércitos y a veces entran en guerras. Esta guía de orientación está dirigida a responder a algunas de las preguntas y preocupaciones más frecuentes de padres y consejeros profesionales al hablar con los niños sobre el tema de la guerra.

Cómo reaccionan los niños a las noticias de guerra?

Por supuesto la edad y temperamento individuales influyen en las reacciones de los niños a las historias que oyen y a las imágenes que ven de la guerra tanto en los periódicos como en la televisión. Respecto a la edad, son los pre-escolares los que se sienten mas perturbados por lo que oyen y ven, porque los niños de esa edad tienden a confundir los hechos reales con sus fantasías, y con su temor al peligro pueden sentirse abrumados. Ellos todavía no saben como mantener las cosas en perspectiva y pueden carecer de la capacidad para bloquear ideas que les dan miedo. Por otro lado, los niños de edad escolar, aunque sepan distinguir la diferencia entre la realidad y la fantasía, hay veces que tienen dificultad en separar una de la otra. Por eso es que a veces pueden tomar una escena de una película de terror y confundirla con un noticiero. Luego, pueden deducir de ahí, que los acontecimientos de la noticia son peores de lo que son en realidad. También, puede que no se den cuenta de que las noticias se repiten muchas veces y por lo tanto pueden pensar que hay mucha más gente afectada por el acontecimiento, de lo que es la realidad. Además de eso, la manera inmediata y gráfica de los noticieros puede darle la idea al niño de que el conflicto que está viendo está ocurriendo muy cerca de él, casi a la vuelta de la esquina. En cambio, los niños del ciclo inferior o superior de secundaria pueden mostrarse interesados y hasta intrigados por los aspectos políticos de la situación y quizás quieran tomar una posición o aun tomar acción. Pueden también demostrar el deseo de ingresar en actividades políticas o de beneficencia pública relacionadas con la guerra.

Además de la edad y grado de madurez, también la personalidad, modo de actuar y el temperamento de los niños pueden influenciar sus reacciones. Algunos niños son naturalmente mas inclinados a tener miedos y temores y por lo tanto las noticias de una situación peligrosa pueden aumentar sus sentimientos de ansiedad. Otros niños o adolescentes pueden ser más vulnerables o ser más conocedores de la situación si es que los que están luchando son de su misma nacionalidad. Igualmente, los niños que conocen a alguien que está comprometido en el conflicto o quien está cerca del lugar donde está ocurriendo, pueden ser especialmente afectados por los acontecimientos.

También los niños y adolescentes tienden a personalizar las noticias que oyen, relacionándolas con acontecimientos o situaciones de su propia vida. La preocupación dominante de los niños de menor edad es sobre la separación de sus padres, sobre el bien y el mal y temores de castigo, o ellos pueden hacer preguntas sobre los niños que se muestran solitarios en noticieros o aun pueden traer a la conversación temas relacionados con su propio comportamiento, bueno o malo. En cambio los niños de los primeros cursos de secundaria, estando más inmersos en sus grupos sociales, en su mayoría estan desarrollando un enfoque más maduro de la vida, lo cual viene acompañado de la importancia de conceptos tales como lo que es justo y lo que merece castigo. Los adolescentes consideran asuntos mas candentes relacionados con la ética, la política y aun su propia participación en una posible guerra, ingresando en la fuerzas armadas. Los adolescentes al igual que los adultos puede que reflexionen sobre la vida, y que vuelvan a examinar sus prioridades e intereses.

Al otro extremo están algunos niños que pueden hacerse inmunes o ignorar el sufrimiento que ven en las noticias. Estos últimos pueden quedar entumecidos, o pasmados debido a la naturaleza repetida de los noticieros. Su contacto con las múltiples formas de violencia que ven en los juegos de video hace más difícil el comprender y creer el costo humano real de tales tragedias. Los padres y profesionales debieran estar alerta a las posibles soluciones extremas que pueden ocurrírseles a los niños basándose en lo que ven en el cine. Una reacción machista o impulsiva seria muy mal aconsejada. En vez de eso, la solución debiera ser encontrada dentro del marco del conflicto real.

Cómo puedo determinar lo que est‡ pensando o que sentimientos tiene un niño sobre la guerra?

No siempre es posible juzgar cuando un niño está preocupado o con miedo sobre las noticias que oye. Hay veces en que los niños no se sienten inclinados a hablar de sus temores o quizás no estén conscientes del efecto que las noticias tienen sobre ellos. Los padres pueden buscar indicios de cómo está reaccionando su niño. Pero si su niño está jugando a la guerra, no es necesariamente una indicación de que haya algún problema. Es normal que los niños se entretengan con juegos relacionados con la guerra y eso puede acrecentar su reacción a los acontecimiento actuales, ya que ellos operan con la información que reciben; imitando, actuando o resolviendo diferentes situaciones que se plantean como resultado de eso. Por otra parte, un tipo de comportamiento regresivo que sería más apropiado para niños menores de su edad, o una conducta inusitadamente efervescente o inhibida, el que tengan pesadillas o una obsesión sobre la guerra, puede indicar reacciones extremas que necesiten una atención más activa.

También es necesario enfocar la atención en los temores personales y exclusivos del niño. Los padres no debieran basarse en meras suposiciones sobre lo que le preocupa a su niño. A veces les sorprende a los padres descubrir que es lo que le está preocupando a su niño, por ejemplo, la idea de que alguien le dispare un tiro cuando el niño está asistiendo a la escuela dominical en su iglesia, o si es que el niño rehúsa ir a un paseo en bote después de ver el ataque a un barco.

Entonces, Cómo debiera yo hablar a los niños sobre la guerra?

Contrario a los temores de algunos padres, hablar de la guerra no va a acrecentar los temores de un niño. Es más dañino el que los niños guarden sus temores dentro de sí mismos que el abordar el tema con ellos. Al igual que con otros temas de conversación, se debe considerar la edad y nivel de comprensión del niño, antes de entrar en un comentario sobre la guerra. Aun niños de 4 y 5 años saben sobre la guerra pero no todos los niños pueden expresar lo que les preocupa. Con frecuencia, es necesario que sean los padres quienes inicien el diálogo. Preguntar a los niños lo que han oído o lo que piensan es una buena manera de comenzar y los padres debieran abstenerse de dar sermones o aun de dar enseñanzas sobre el tema hasta que haya habido algo de exploración de lo que es más importante, más confuso o más inquietante para el niño. También, es bueno que los padres o tutores aprovechen de las oportunidades según se presenten, por ejemplo cuando estén mirando juntos la televisión. También se puede iniciar el tema cuando se estén comentando otros tópicos que se relacionen con la guerra, por ejemplo, cuando la televisión muestra personas que están discutiendo acaloradamente. También se podría estimular la conversación en base a noticieros de guerra, sobre conceptos más importantes, tales como la tolerancia, las diferencias y el enfoque de resolver problemas sin acudir a la violencia. También, el conocimiento de alguna cultura o región extranjera puede disipar mitos y puede hacer resaltar tanto los puntos de similitud como las diferencias.

Aun los acontecimientos totalmente alejados de la guerra, pueden estimular un comentario de cómo resolver problemas más cercanos a su propia vida sin violencia. Por ejemplo, el ayudar a los niños a saber compartir sus juguetes o tomar turnos en la fila de béisbol, son maneras de demostrar estrategias productivas para resolver desacuerdos. Los niños de edad algo mayor, pueden así comprender situaciones de conflicto, por ejemplo con respecto a la ubicación de un centro comercial propuesto en su barrio. Las maneras efectivas de resolver estas situaciones más personales pueden ayudar a explicar y examinar situaciones más remotas relacionadas con la guerra.

También, los padres y tutores debieran respetar los deseos del niño cuando éste no quiere hablar de algún tema especifico, hasta que él esté dispuesto a hacerlo. El prestar atención a reacciones no verbales, tales como la expresión facial o la postura, el comportamiento en el juego, o el tono de voz de un niño, son todos indicios importantes de sus reacciones y de la necesidad de hablar aun cuando tal necesidad no sea expresada verbalmente.

El dar respuestas a las preguntas del niño y el resolver sus temores no va necesariamente a ocurrir en una sola charla ni en una simple lección de historia. Habrá nuevas preocupaciones que surjan o que se hagan aparentes más adelante y por lo tanto, el comentario sobre la guerra se hará sobre una base continuada o toda vez que se presente la necesidad de volver a abrir el tema.

Debiera decirle a un niño que mire la televisi—n o que lea sobre la guerra?

Los padres y tutores pueden presuponer que la mayoría de los niños tienen acceso a la información pública o que escuchan noticias sobre acontecimiento actuales. Sin embargo, la edad del niño y su tipo de personalidad deben determinar cuanto debiera ser puesto a su alcance inmediato. El mirar, leer o examinar juntos las noticias, es la mejor manera de medir sus reacciones y de ayudarle al niño o adolescente a tratar apropiadamente la información recibida, porque al comentar lo que han visto o escuchado juntos es que los padres y tutores pueden informarse de cómo han digerido la información los niños y qué sentimientos resultantes tienen de ello. También, les da un foro oportuno para el comentario sobre la guerra y la violencia, siendo más provechoso corregir la información errada y comentar sus sentimientos personales en tales conversaciones.

Debiera yo decirle mi opini—n a mi niño?

Las guerras proveen una perfecta oportunidad para comentar temas de prejuicio, estereotipado y de agresión, así como maneras no violentas de resolver situaciones. Lamentablemente, es más fácil el buscar y asignar culpabilidad, en parte para hacer una situación más comprensible y también para convencerse de que, en realidad, la situación podía haberse evitado. Los padres y tutores deben poner atención a sus propias conversaciones, teniendo cuidado de evitar el generalizar cualquier mal comentario a todo un grupo de personas, porque esto último deshumaniza la situación. En vez de eso, se recomienda la conversación franca y honesta, pero los padres y tutores deben cuidarse de no dar a sus opiniones el carácter de hechos ni de valores absolutos. Las conversaciones debieran hacer lugar para la disparidad de opiniones y para airear diferentes puntos de vista. El sentir que su opinión es mala o malentendida puede causar que los niños se cierren al diálogo o hacerlos sentirse malos o estúpidos. Al comentar cómo la guerra con frecuencia surge de conflictos interpersonales, o de malentendidos, o de diferencias de religión o cultura, es importante hacer resaltar el valor de la tolerancia. El comprender y aceptar las opiniones de otros es un paso necesario hacia la resolución de conflictos sin violencia.

Es útil distinguir entre patriotismo y opinión. O sea, que uno puede estar en desacuerdo con un curso de acción y al mismo tiempo creer en el derecho de tomar una posición contraria o pensar que es importante defender a su país. La manera en que se resuelven conflictos es separada de las lealtades y creencias personales de uno.

Cómo puedo calmar la inquietud de un niño?

No ignore los temores infantiles porque los niños pueden sentirse avergonzados o desaprobados cuando alguien menosprecia sus temores. El explorar las situaciones y las maneras positivas de copar con los conflictos les ayuda a los niños a ganar control de sus miedos y ansiedades. Los padres y tutores pueden alentar a los niños con información factual, citando por ejemplo cómo protege la Policía a la comunidad y cómo el Presidente de la nación se reúne con otros líderes mundiales. Así también se puede hablar de medidas individuales que pueden ser tomadas (reforzando la importancia de hablar con alguna persona mayor cuando alguien trate al niño abusivamente). Para evitar ideas tales como "que pasa si ocurre tal o cual cosa", lo mejor es decirle al niño la verdad. También, el mantener la rutina normal y el orden, le dan aliento al niño y le ayudan a normalizar el acontecimiento en cuestión, restaurando así su sentido de seguridad.

QuZ¹ debiera hacer yo si conocemos a alguien que est‡ en la guerra?

El tener a una persona conocida en la guerra o región del conflicto puede crear otros sentimientos aun más fuertes de preocupación en el niño. Cuando una persona amiga, o un pariente, está envuelto en un acontecimiento traumático que se publica con frecuencia, ocurre que otros vienen a buscar información al respecto. En ese caso, es aconsejable encontrar la fuente más fidedigna, filtrando y eliminando tanto la calidad como la cantidad de las noticias potencialmente inexactas que recibe el público general. El tener información correcta le da a uno la mejor manera de comunicarse con la persona querida y la posibilidad de mandarle alguna ayuda. Puede ser difícil el tomar las cosas paso a paso y manteniendo un realismo sobre lo que se sabe en vez de prepararse para lo peor, pero es muy útil, porque el imaginarse lo peor no va a impedir que ocurra, pero sí, puede cambiar una situación impredecible en una situación innecesariamente desolada. El obtener apoyo de otros que se encuentran en una situación parecida, al compartir información o sus sentimientos, les ayuda a algunas personas a sentirse menos solas y a justificar su inquietud. Los padres y tutores sí, pueden compartir sus temores pero deben controlar su propia intraquilidad para no asustar a sus niños o estudiantes. También, el participar juntos en actividades de la vida normal, especialmente comer, dormir, labores escolares o el trabajo en general, provee una estabilidad y da la sensación de saber lo que se puede esperar en una época en que los acontecimientos hacen que la vida parezca totalmente impredecible.

Acerca de la Autora

Robin F. Goodman, Ph.D. es co-autora de Childhood Revealed: Art Expressing Pain, Discovery and Hope [Niñez revelada: el sufrimiento, descubrimiento y esperanza expresados en el arte juvenil] y contribuyente frecuente en los medios de televisión y publicaciones nacionales.

Referencias Bibliográficas y Material Relacionado en Inglés

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Charlie Pippin
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Dear Daddy...
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For more information, call or write the association at: 1834 Connecticut Ave. NW, Washington, DC 20009, (202) 232-8777

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The Political Life of Children
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Atlantic Monthly Press 2000

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Turbulent Times Prophetic Dreams: Art From Israeli and Palestinian Children
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What Should We Tell Our Children About Vietnam?
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Who's Calling the Shots?: How to Respond Effectively to Children's Fascination with War Toys
N. Carlsson-Paige & D. Levin
New Society Publishers, 4527 Springfield Ave., Philadelphia, PA 19143 (215) 382-6543