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Las Comidas Familiares son Importantes: Manténgase Conectado

by Anita Gurian, Ph.D.

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No es fácil mantenerse comunicados. En muchas familias cada integrante sale en una dirección diferente: el trabajo, la escuela, los programas sociales y para después de clases, y muchas otras actividades. Las estadísticas indican que los estadounidenses pasan 40 minutos por semana jugando con sus hijos, y que los integrantes de las parejas que trabajan mantienen una conversación en promedio de solo 12 minutos por día. Los niños pasan cada vez más tiempo en actividades después de clases: deportes, pasatiempos, clubes y educación religiosa. Cada vez es más difícil encontrar tiempo para la familia. En los últimos 20 años se duplicó el tiempo para los deportes de club o liga, las cenas familiares disminuyeron un 33% y las vacaciones familiares disminuyeron un 28%. Como los padres trabajan cada vez más tiempo y los horarios de los niños cada vez están más llenos, hay una disminución de la unión familiar habitual, como hablar durante las comidas o asistir a celebraciones familiares.

¿Los niños reciben menos atención de la debida? ¿Se están perdiendo las experiencias que brindan las conexiones familiares? Los estudios indican que la depresión, la ansiedad, el abuso de sustancias entre los niños y los adolescentes aumentaron considerablemente. ¿Existe alguna relación? La buena noticia es que los padres pueden cambiar las cosas. Numerosas encuestas demostraron que los adolescentes quieren más, no menos, tiempo con los padres y valoran sus opiniones. Los estudios también indican que la participación de los padres tiene efectos positivos en el uso de tabaco, la depresión, los trastornos de la alimentación, el rendimiento académico y demás problemas de los adolescentes.

¿Qué es la conexión entre padres e hijos? Es un lazo emocional y mutuo basado en la calidez y la confianza que comienza a temprana edad y tiene un efecto poderoso en el desarrollo del niño.. A medida que el niño crece, la conexión ocurre de diferentes formas. En los primeros años de la vida, la conexión entre padres e hijos significa tocar, alimentar, guiar el comienzo del lenguaje y el desarrollo social y emocional. Las conexiones siguen ampliándose y cambiando, y en la edad de la pubertad y la adolescencia, la conexión significa compartir pensamientos e ideas, resolver problemas juntos y respetar la autonomía. Durante estos años, los padres y los adolescentes encuentran el delicado equilibrio entre seguir conectados y dejar en libertad.

Mantener la conexión permanente comienza con las comidas familiares.

Las comidas familiares se están convirtiendo en un ritual perdido y como sus beneficios son numerosos, es importante volver a practicarlo. Un informe emitido por el Centro Nacional de Adicción y Abuso de Sustancias (National Center on Addiction and Substance Abuse, CASA) de Columbia University concluyó que los adolescentes que tienen dos o menos cenas familiares por semana tienen más del doble de probabilidades de fumar diariamente y de embriagarse mensualmente si se los compara con los adolescentes que tienen cenas familiares cinco veces por semana.

El menú en las cenas familiares tal vez no sea variado, pero el tiempo compartido, aunque no suceda todas las noches, es invaluable. Como los integrantes de la familia parten en diferentes direcciones, compartir las comidas puede ser el momento de reagruparse. Las comidas familiares ofrecen un lugar seguro donde todos pueden hablar sobre su día, escucharse los unos a los otros y poner en práctica ideas. El tiempo dedicado a las comidas no es no solo para alimentarse, sino que es el momento en que se cuentan historias familiares y chistes, cuando se inculca el sentido de los valores familiares. Las comidas familiares también pueden servir como lugar de intercambio emocional y sistema de apoyo cuando alguien está deprimido, entusiasmado, enojado o en un dilema.

Los siguientes son consejos sobre cómo lograr que las comidas familiares sean especiales:

  • La comunicación comienza antes del horario de las comidas y sigue después. Pídales a los niños que ayuden en la preparación, en levantar los platos de la mesa y en la limpieza, no presentado como una tarea asignada sino como parte de un esfuerzo grupal. Su participación los hace sentir valiosos y respetados.
  • Evite las críticas y emitir juicios. El momento de las comidas no es para quejarse ni para hacer demasiadas preguntas.
  • Las preguntas o los comentarios específicos, sin juzgar, son suficientes para que los niños comiencen a hablar. Aprenderán a hablar por turnos y a escuchar a los demás, habilidades sociales valiosas en muchas situaciones.
  • Los padres también pueden compartir algo interesante sobre su día. Cuando los padres hablan sobre sus experiencias, proporcionan modelos de conducta y comparten valores.
  • El momento de la comida es una buena ocasión para aprender buenos modales: cómo sentarse a la mesa, cómo hablar por turnos, alcanzar los alimentos y demás costumbres que se pueden convertir en hábitos.
  • Las comidas familiares no siempre tienen que ser en el mismo lugar ni en el mismo horario; el desayuno, el almuerzo o los picnics también sirven.

Las comidas familiares traen numerosos beneficios.

Una mejor nutrición es una ventaja. La conexión entre padres e hijos tiene muchas otras ventajas, una de las cuales es el placer de pasar tiempo juntos sin prisa, no concentrados solamente en el rendimiento académico, deportivo ni en ningún otro tipo de logro.

Los niños que comen con sus familias son menos propensos a comer refrigerios no saludables y más propensos a comer alimentos saludables como frutas, verduras y granos integrales. Los estudios demuestran que cuando se priorizan y se estructuran las comidas familiares y tienen una atmósfera positiva, se observan menos problemas con el control del peso y los trastornos en los patrones de alimentación.

Saque más tiempo aparte de las comidas para estar juntos. Incluso momentos breves en el transcurso del día: como antes de irse a dormir, compartir reacciones ante un programa de televisión, ir de compras juntos, pueden incentivar la conversación.

El horario de las comidas es solo una forma en que las familias se mantienen conectadas. Entérese de lo que sucede en la vida de su hijo. Participe en sus actividades escolares, deportivas, etc. Conozca a los amigos y los maestros de su hijo. Concurra a los partidos y demás eventos para mostrar su apoyo y orgullo. Compartir experiencias brinda oportunidades de hablar sobre los éxitos, las desilusiones y las formas alternativas de resolver problemas.

Celebre las tradiciones familiares antiguas y nuevas. Recuerde los cumpleaños y las graduaciones, y cree nuevos motivos para celebrar: una buena nota, una interpretación musical, etc.

Además del placer y el apoyo emocional, mantenerse conectado da sus frutos en otras cosas importantes. Las investigaciones demuestran que la participación de los padres es un factor de protección contra el uso del tabaco, la depresión, los trastornos de alimentación, el rendimiento académico y otros problemas de los adolescentes. Al mantenerse conectado con sus hijos pequeños y adolescentes, los padres pueden ser una fuente de apoyo, crear un clima para tratar temas difíciles y servir de ejemplo para una conducta responsable y de compromiso.