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Los Altibajos de la Amistad: Cuando a los Padres no les Gustan los Amigos del Niño

by Anita Gurian, Ph.D.

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Los reveses de las amistades son considerables y comienzan a temprana edad. Los seres humanos son seres sociales desde su nacimiento e incluso los bebés buscan el contacto con otras personas. Durante los primeros años de la infancia, la interacción social florece en el patio de juegos, en los contextos de guarderías y en los programas preescolares. A medida que el mundo se expande, los niños interactúan constantemente con los pares en la escuela, en equipos, en clubes y en otros grupos. Si bien las amistades no reemplazan la calidez y la intimidad de la familia, brindan oportunidades para aprender a congeniar con los demás, a tomar decisiones en diferentes situaciones y para disfrutar la compañía de los demás. Las amistades brindan experiencias profundas y satisfactorias que cimientan la autoestima y la autoconfianza.

Las amistades cambian con el tiempo

En la niñez temprana y media, las actividades a menudo son planificadas y supervisadas, así que los padres pueden decidir fácilmente a quiénes ven sus hijos y a quiénes no. En la escuela media, las exigencias cambian y los niños tienen que manejarse solos; las relaciones sociales son más complejas y aumenta la presión de ser como los demás. En los años adolescentes, los padres no son la única influencia y tienen menos control sobre las amistades de los hijos. A medida que los adolescentes luchan por ser más independientes, es natural que estrechen lazos con los pares, y en ocasiones, muchos adolescentes se sienten más próximos a los amigos que a sus familias.

Si bien la presión de los pares comienza a edad temprana, se intensifica en la escuela media y secundaria cuando los pares influyen en la música que escuchan, la ropa que usan y las actividades en las que participan los adolescentes: estudiar para una evaluación, practicar un deporte, participar voluntariamente en un proyecto de servicio comunitario y otras actividades. Pero algunos adolescentes, mientras exploran y aprenden sobre sí mismos, pueden verse atraídos por pares que son motivo de preocupación para los padres.

Cuando la amistad tiene desventajas

La presión de los pares, si bien es positiva para muchos adolescentes, también puede tener un impacto negativo. Si un adolescente admira a otro adolescente o grupo cuya conducta le parece "muy de onda", puede distraerse de las actividades constructivas, como terminar las tareas, participar en un equipo, respetar las leyes de límites de velocidad y consumo de alcohol, y verse influenciado para violar reglas o adoptar conductas riesgosas. Los adolescentes con antecedentes de conductas difíciles y malas relaciones con sus pares pueden verse atraídos por otros adolescentes con conducta antisocial o delictiva.

¿Qué pueden hacer los padres?

Ayudar a los hijos a aprender a manejar la presión de los pares y la competencia es más importante que protegerlos de estas. Hay muchas formas en que los padres pueden influir indirectamente en la elección de los amigos de sus hijos.

  • Continúe o establezca la costumbre de reuniones familiares. Siempre dígale a su hijo que lo apoya y que está orgulloso de sus logros. De vez en cuando, repítale lo que usted considera una "conducta aceptable". Hable sobre muchos temas: tabaco, alcohol, drogas ilegales, conducción, sexo, respeto por la propiedad, engañar y demás opciones a las que se deban enfrentar los adolescentes. Planifique actividades frecuentes y periódicas con toda la familia: picnics, caminatas, deportes. Si se ha establecido una relación familiar cercana y de confianza, los adolescentes probablemente recurran a los padres cuando tengan problemas.
  • Elija sus batallas: no pelee por un problema transitorio e inofensivo como la ropa o la música. Deje sus objeciones para cosas que realmente importan como el uso del tabaco, drogas y alcohol. Respete la privacidad de su hijo, a menos que vea signos de problemas graves.
  • Invite a los amigos de su hijo a pasar tiempo en su casa para que usted pueda conocer sus actividades e intereses. Conozca los amigos de su hijo y sus padres. Señale lo que le gusta de ellos. Estimule la variedad en las amistades, lo que expone a su hijo a nuevos intereses y nuevas ideas. Incentive a sus hijos a participar en actividades que atraerán a otros con intereses similares: deportes, grupos de teatro, música, arte, clubes de ajedrez, actividades voluntarias.
  • Establezca reglas apropiadas para la casa:
    • Sepa adónde van los adolescentes, con quiénes van y cuándo volverán a casa.
    • Especifique las consecuencias de violar las reglas.
    • Fije límites de horario para la televisión y el uso de la computadora.
    • Sepa con quién se conecta su hijo en Internet.

Cuando esté preocupado por las amistades de su hijo

A menudo es mejor permitir que una amistad reprochable siga su curso que tratar de impedirla. Muchas de las amistades por las que se preocupan los padres resultan tener corta vida. Por lo general, un adolescente descubre que un amigo que admiraba al principio no era tan fantástico después de conocerlo mejor.

Si le preocupa un amigo, exprese su preocupación abiertamente y escuche el punto de vista de su hijo. No critique a los amigos directamente, pero hable sobre conductas específicas. Por ejemplo, "parece que cada vez que XX viene, se violan las reglas sobre el uso de la computadora". Prohibir el contacto casi nunca funciona y puede reforzar la amistad, pero puede ser efectivo limitar las oportunidades de contacto. Si le preocupa un amigo en particular, piense en la necesidad que ese amigo parece cubrir. Pregúntele a su hijo qué le gusta del amigo y hable sobre las cualidades que tiene y que lo hacen un buen amigo.

Si le desagrada el amigo de su hijo, pregúntese por los posibles motivos: ¿Me desagrada el niño o su aspecto? ¿Es el niño de otro origen social, étnico o religioso? ¿Permito que las opiniones de mi hijo sean diferentes de las mías?

Enséñele a ser firme en lo personal y practique diferentes formas de decir no

Como es más fácil que un adolescente siga a un grupo si se siente inseguro de sí mismo, usted debe estimular su autoconfianza enseñándole a tomar sus propias decisiones. Por ejemplo, hable sobre algunas opciones hipotéticas relacionadas con la pertenencia a un grupo y a) romper las reglas sobre conducción o b) decir no o encontrar otra forma de divertirse con los amigos. Los siguientes pasos pueden ayudarlo a practicar habilidades para tomar decisiones:

  • Identifique lo que se debe decidir.
  • Reúna la información necesaria, incluidas posibles soluciones o alternativas.
  • Enumere los posibles modos de actuar.
  • Piense en voz alta sobre las consecuencias de las malas elecciones: decepcionar a los padres, ser castigado, sufrir un accidente automovilístico, tener sexo no deseado, tener problemas con la ley. Cada persona debe darse cuenta de que la opción es suya, no de sus pares.
  • Repase y refuerce el concepto de que puede tomar sus propias decisiones, que tiene el coraje de negarse a seguir al grupo cuando la conducta grupal entre en conflicto con los valores del adolescente.

Esté atento a los signos de advertencia de problemas

Los padres deben distinguir entre experimentación y peligro. Cuando se trata de situaciones posiblemente peligrosas, como cuando el niño se relaciona solamente con otros niños que son agresivos o que actúan en forma antisocial o delictiva, los padres tienen la responsabilidad de desalentar estas relaciones. Cuando la conducta es peligrosa hay que detenerla.

Esté atento a los signos de advertencia que indican la necesidad de una consulta con un especialista en salud mental, por ejemplo: cambio extremo en el peso, problemas para dormir, cambio drástico de la personalidad, faltas a la escuela, mal rendimiento académico, hablar de suicidio, signos de uso de sustancias, roces con la ley.