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Puntos de Transición: Ayudar a los Estudiantes a Comenzar, Cambiar y Pasar de Grado

by Anita Gurian, Ph.D., Susan Schwartz, M.A. Ed. y Robin F. Goodman, Ph.D.

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Introducción

A medida que los niños avanzan en los diferentes grados de la escuela, se enfrentan a diferentes desafíos. Además de que cambian las exigencias académicas y sociales, los alumnos también experimentan cambios físicos y emocionales. Si bien los niños continuamente están en proceso de adaptarse a nuevos desafíos, los educadores y los especialistas en salud mental coinciden en que hay ciertos puntos de transición críticos que pueden ser particularmente estresantes y requieren apoyo y comprensión especial. Los padres y los educadores pueden ayudar a los niños a adaptarse a sus diferentes experiencias escolares de varias formas.

¿Qué momentos de transición particulares representan desafíos específicos?

Preescolar:

  • Desafíos físicos y emocionales: Para muchos niños, el preescolar es la primera separación prolongada de los padres y de otras personas que los cuidan. Los niños también deben aprender a sentarse en silencio durante períodos cortos de tiempo en una mesa y escuchar instrucciones.

  • Desafíos sociales: La naturaleza grupal del preescolar significa que los niños pequeños deben aprender a compartir actividades, elementos y atención, y a relacionarse con niños nuevos.

  • Desafíos académicos: Los niños de nivel preescolar desarrollan las habilidades para escuchar, atender y ejercitar la memoria aprendiendo los nombres de los colores y las formas, y escuchando y contando cuentos.

Años inferiores de la escuela primaria:

  • Desafíos físicos y emocionales: La transición hacia la escuela primaria requiere mudarse a un nuevo establecimiento y una jornada escolar más larga. También es importante aprender a ser estudiante, lo que implica adaptarse a la rutina y a la estructura del día escolar y al desarrollo de un sentido de responsabilidad para terminar las tareas y los deberes. Los alumnos se enfrentan a recompensas más estructuradas y objetivas, y a consecuencias por su conducta.

  • Desafíos sociales: En los primeros grados, los niños todavía se están adaptando a un mundo fuera del hogar. Forman nuevas amistades, aprenden a trabajar en equipos y desarrollan intereses y habilidades especiales.

  • Desafíos académicos: Deben dominar los principios básicos necesarios para el resto de la vida escolar. Los niños adquieren conceptos básicos de lectura y matemáticas. Aprenden a realizar cálculos, a leer palabras y a entender el significado de lo que leen. Deben responder a preguntas sobre quién, qué y dónde, para obtener información sobre personajes, argumento y contexto.

Años superiores de la escuela primaria:

  • Desafíos físicos y emocionales: En los grados superiores de la escuela primaria (4.º y 5.º), se requiere un desempeño más independiente. Las diferencias entre los alumnos se tornan más evidentes en cuanto a las habilidades y, dada la mayor exigencia de todos los ámbitos, pueden surgir nuevos problemas, o los problemas ya existentes pueden acentuarse.

  • Desafíos sociales: Los niños tienen la oportunidad de ampliar sus amistades, de trabajar en forma conjunta con otros niños, de tener sus propias reuniones sociales, de participar en grupos sociales fuera de la familia y de planificar actividades independientes. Se pueden formar círculos cerrados de amigos, y los niños que presentan comportamientos de buscapleitos pueden causar dificultades, aunque estas pueden presentarse en cualquier momento.

  • Desafíos académicos: El énfasis académico ya no se basa en la adquisición de habilidades básicas. Los niños deben ser capaces de usar habilidades básicas para obtener información y resolver problemas, ser competentes en lecto-comprensión y expresión escrita, y tener conocimientos de las áreas de contenido.

Escuela intermedia:

  • Desafíos físicos y emocionales: Algunas comunidades definen un período específico de tiempo como escuela intermedia. El período puede variar de 5.º a 8.º grado o de 6.º a 9.º grado, lo que generalmente implica mudarse a un nuevo establecimiento escolar. Muchos niños, como los de la ciudad de Nueva York, cambian de escuela en 6.º grado. Las escuelas independientes pueden mantener a los alumnos en un mismo lugar hasta el 8.º grado. El desafío para los educadores es ayudar a los niños en estos años intermedios. Los educadores comprenden que, por ejemplo, los alumnos de 7.º grado tienen necesidades muy diferentes a las de los niños de 4.º grado y que, además, los alumnos más pequeños que recién ingresan no están preparados para lidiar con las presiones de los alumnos mayores. Durante este tiempo, la aparición de la pubertad exige cambios en la percepción que el adolescente tiene sobre su cuerpo y los sentimientos que incitan estos cambios.

  • Desafíos sociales: Al cambiar de escuela, los alumnos pueden separarse de amigos con los que fueron juntos desde los grados inferiores. Además, cambia el contexto social de un contexto más protector e individualizado de un único salón de clases con un único maestro. Los alumnos deben adaptarse a un clima social que generalmente es más impersonal, ya que pasan por diferentes clases sectorizadas con una serie de maestros con diferentes estilos de enseñanza y expectativas. La aceptación de los pares se torna crucial a esta edad al igual que otras presiones sociales como ceremonias religiosas (confirmación, bar mitzvah, etc.).

  • Desafíos académicos: Se requiere más independencia en esta etapa. Los niños necesitan manejar varias clases y tareas no relacionadas y aplicar sus habilidades organizativas, y tal vez llevar una agenda diaria o semanal por primera vez. La exposición a diversos contenidos les permite integrar información de un área de contenidos con otra, como leer un libro para Lenguaje que influye directamente en su pensamiento en un tema de Ciencias Sociales.

Escuela secundaria:

  • Desafíos físicos y emocionales: Para la mayoría, pasar a la escuela secundaria significa mudarse a un nuevo establecimiento, con mayor cantidad de alumnos, nuevos maestros, un nuevo director, nuevas expectativas y un sistema de disciplina nuevo y más estricto. Además, el adolescente también debe enfrentarse a la tarea del desarrollo que consiste en establecer la independencia de la familia y al mismo tiempo mantener conexiones familiares. En esta etapa de la vida, los padres tienen menos participación directa en las actividades escolares y en las decisiones académicas.

  • Desafíos sociales: Establecer nuevas conexiones sociales, equilibrar el trabajo y la vida social y, para algunos alumnos, llevar un trabajo de medio tiempo, son algunas de las nuevas exigencias a las que se enfrentan los alumnos que ingresan a la escuela secundaria. También aumenta la presión para experimentar o practicar actividades de consumo de alcohol, drogas o sexo.

  • Desafíos académicos: Los alumnos deben haber desarrollado un estilo de aprendizaje firme y eficiente, y buenas habilidades organizativas y de estudio. La transición a la escuela secundaria significa ingresar a un ambiente académico en que se supone que el alumno puede asumir la responsabilidad de las decisiones sobre el seguimiento académico y la elección de cursos. También está presente la presión de qué hacer después de graduarse y para muchos, la elección de la universidad.

Cómo pueden ayudar las escuelas

  • Los maestros y otro tipo de personal escolar conocen los desafíos típicos en los diferentes puntos de la vida académica de un alumno. Anticipar las causas de estrés y normalizar las experiencias para padres y alumnos puede ser una primera medida para reducir cualquier impacto negativo.

  • Cuando el nuevo año escolar representa un cambio a una nueva escuela, las escuelas pueden preparar a los niños para la transición programando visitas al nuevo establecimiento y reuniones con el director y los maestros nuevos. La orientación para nuevos establecimientos y nuevas expectativas también debe suceder más de una vez. Y una vez que comienza el año escolar, puede ser útil un programa de alumnos mayores guías: formar parejas de un alumno nuevo con un alumno mayor.

  • Cuando puede haber cambios en la estructura de la jornada escolar en el próximo año, como mudarse a un programa sectorizado, se pueden proporcionar experiencias de práctica en una escala menor el año anterior. Por ejemplo, algunas escuelas primarias preparan a los niños para la transición a la escuela media mediante trabajo más específico sobre estrategias de estudio y sobre tener diferentes maestros para diferentes clases. El impacto de la transición se puede disminuir proporcionándoles a los alumnos agendas, carpetas, carpetas de tareas para la casa, etc.

  • Si bien las expectativas de las tareas para la casa y las consecuencias por no cumplirlas son responsabilidad de la escuela, se debe tener en cuenta el aporte de los alumnos y de los padres. Por ejemplo, si una gran mayoría de los padres informa que los alumnos dedican una cantidad de tiempo no razonable a las tareas para la casa, se deben revisar las prácticas de asignación de tareas.

  • Colabore con los padres. Los padres de un alumno pueden ser una fuente útil de información sobre el historial académico del niño. Las experiencias escolares anteriores, positivas y negativas, influyen en las expectativas de los niños y de los padres, y se deben tener en cuenta para resolver problemas.

¿Qué pueden hacer los padres?

  • Esté atento a los diferentes desafíos sociales y académicos relacionados con la edad a los que se enfrentan los niños en las distintas etapas y tenga en cuenta que los momentos de transición pueden generar mayor estrés. Conozca las necesidades específicas del niño que dificultan las transiciones.

  • Tenga en cuenta las situaciones personales y familiares que pueden afectar al niño y dificultar aún más un año en particular. Comuníquese y colabore con el personal de la escuela para obtener el mejor apoyo.

  • Prepare al niño para nuevas experiencias escolares tratando los cambios con anticipación y planifique en etapas los ajustes necesarios. Por ejemplo, al final de las vacaciones, fije gradualmente un horario más temprano para acostarse de modo que se ajuste a la nueva rutina sin problemas.

  • Se debe ayudar a los niños pequeños a separarse de los padres y a interactuar con sus nuevos compañeros brindándoles oportunidades de pasar tiempo con amigos o parientes sin los padres. Planifique citas para jugar, grupos de juego y demás oportunidades de socialización. Introduzca algunas actividades de tipo escolar en el hogar, como la hora de los cuentos, la hora de la merienda y la hora de descansar.

  • Forme un equipo de trabajo con los maestros del niño y el personal de la escuela. En las reuniones, escuche sus puntos de vista y permítales que expliquen sus expectativas. Los niños pueden comportarse en forma diferente en la casa y en la escuela, cuando están bajo el estrés de los desafíos académicos y sociales.

  • No haga usted las tareas; actúe como guía o recurso para los niños. Hable sobre las posibles formas de hacer la tarea, pero no la haga usted.

  • Si la tarea le exige al niño quedarse más tiempo, incluso después del horario de acostarse, a pesar del esfuerzo que pone, hable del tema con el maestro. El objetivo de los padres y de los maestros debe ser prevenir los conflictos entre padres e hijos por las tareas y evitar que el niño se sienta incompetente.

  • Esté alerta ante las situaciones o los tipos de tareas específicos que son especialmente difíciles para su hijo. Investigue el problema con la escuela y piense en obtener una evaluación educativa.

  • Considere al alumno y al maestro como aliados en el proceso educativo. Si su hijo experimenta dilemas sociales, académicos o de tareas, incluya al alumno y al maestro en conversaciones abiertas sobre los detalles del problema y el desarrollo de soluciones.

Acerca de las autoras

La Dra. Robin F. Goodman, ATR-BC,es psicóloga clínica y está realizando su especialización en temas relacionados con el duelo.