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Rabietas: Cómo Enfrentarse a una Crisis

by Richard Gallagher, Ph.D.

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La mayoría de los padres han tenido que enfrentarse con pequeños cansados, enojados, chillones y gritones en el medio de una crisis. A veces ocurre en lugares públicos, lo que expone al mundo entero cómo somos como padres. La verdad del asunto es que las rabietas o berrinches son normales y típicas entre los dos y los cuatro años. Para recibir algunos consejos sobre cómo reaccionar ante una rabieta y para saber por qué ocurren, AOK habló con el Dr. Richard Gallagher, director del Parenting Institute del NYU Child Study Center.

¿Por qué ocurren las rabietas a estas edades?
Los niños pequeños no son muy buenos para modular sus emociones. No tienen el mismo control que los niños más grandes. Un niño de entre dos y cuatro años trata de entender el mundo que lo rodea, pero las cosas no siempre salen como él quisiera. Una rabieta es una forma de expresar su frustración. Las rabietas son comunes en este momento en que los niños están aprendiendo a usar el lenguaje, y a pesar de que los niños de entre dos y cuatro años entienden bastante de lo que escuchan, no siempre pueden utilizar el lenguaje para expresar sus necesidades o emociones. Un niño de entre dos y cuatro años está también probando distintas formas de establecer sus capacidades, diciendo "yo puedo hacerlo". Cuando esto no resulta cierto puede tener una rabieta. Por último, los niños de estas edades están probando distintos cursos de acción para resolver los problemas a los que se enfrentan. Desde la perspectiva del niño, las rabietas pueden ser a veces un medio para resolver una situación. Si el adulto reacciona de determinada manera, a veces la rabieta funciona.

Los niños más grandes, ¿tienen rabietas?
A menudo los niños más grandes también tienen rabietas. En un ataque de enojo, los niños más grandes recurrirán a veces a la rabieta para salirse con la suya o para expresar su enojo mientras causan, intencionalmente, malestar en la persona que los ha hecho sentirse frustrados. Las protestas de los niños en edad escolar, el que los preadolescentes contesten mal y que los adolescentes hagan una minihuelga después de una escena pueden todas considerarse rabietas.

¿Qué pueden hacer los padres en medio de una crisis?
Estos son tres pasos que puede seguir:

  1. Manténgase calmado. Dé lugar a las emociones del niño (frustración, aburrimiento, cansancio) sin mucha discusión y diga algo como "dime con tus palabras qué te molesta y tratemos de solucionarlo" o "sé que estás enojado y quieres irte, pero me gustaría que esperaras unos minutos más". Esto suena muy simple, pero es importante que el niño sepa que usted quiere solucionar el asunto razonablemente, cuáles son sus expectativas y qué quiere que haga. Para los niños más pequeños, tenga siempre alguna forma de distracción a mano para evitar las rabietas. Si el niño se calma cuando usted se lo pide, déle algún premio que puede ser una sorpresa, como un juguete del bolsillo o monedero que él no sabía que usted tenía.
  2. El paso número dos es difícil, pero no le preste a la rabieta más atención de la que se le da en el paso uno. Obviamente usted no quiere que el niño aprenda que esta es una buena manera de lograr su atención. Regañarlo o gritarle para calmarlo no funcionará, y usted puede sentir que está teniendo una rabieta también. Recuerde, los padres son modelos de buen comportamiento.
  3. Tercero, a veces simplemente hay que dejarlo pasar. Si el caos empezó porque el niño quiere algo de alguna tienda y usted dijo "no", ignore la rabieta por completo. Prepárese para sentirse avergonzado: vale la pena. Rendirse valida el mal comportamiento. Dése cuenta de que no puede perseverar siempre, y eso está bien.

¿Cómo puedo evitar una rabieta?
Las rabietas son signos de frustración, de que un niño no puede hacer algo cómodamente. Conozca el nivel de tolerancia de su hijo y trate de no forzarlo más allá de lo que es capaz de hacer. Los niveles de tolerancia varían. Puede que el niño tolere una situación un día y otro día, no. Trate de identificar qué situaciones desatan las rabietas y reviértalas.

Recuerde premiar el buen comportamiento: "Te portaste muy bien hoy cuando tuvimos que hacer la cola en el correo". Piense si su hijo estará haciendo esto porque no recibe suficiente atención; hasta la atención negativa es mejor que nada.

Déle al niño control sobre pequeñas decisiones, para que sienta que puede elegir. Hágale ofertas como: "¿quieres que te leamos un cuento antes o después de que te pongas el pijama?"

Hágale al niño una advertencia antes de que termine una actividad, esto le dará la oportunidad de reacomodarse.

Luego de que todos se hayan calmado y las cosas vuelvan a la normalidad, abrácense.

Si las rabietas son más frecuentes que una vez por semana aproximadamente y no disminuyen a medida que el niño crece, debería considerar buscar ayuda profesional.

Libros recomendados

Rimm, Sylvia (1996) Dr. Sylvia Rimm's Smart Parenting: How to Raise a Happy, Achieving Child, Crown Publishing.

Peters, Ruth (1999) It's Never Too Soon To Discipline. St, Martin's Press.

Phelan, Thomas (2003) 1-2-3 Magia: Disciplina Efectiva para Niños de 2 a 12 (1,2,3 Magic: Effective Discipline for Children 2-12). Parentmagic, Inc.

Phelan, Thomas (1998) Surviving Your Adolescents. Parentmagic, Inc.

Wolf, Anthony (2002) Get Out of My Life, but First Could You Drive Me & Cheryl to the Mall: A Parent's Guide to the New Teenager, Revised and Updated, Farrar, Straus, & Giroux